Cuauhtémoc y sus porquerías

Este país sigue siendo uno en donde reinan el desconocimiento y la pasión, sobre la razón. Seamos serios.

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Francisco Zea 07/04/2014 01:53
Cuauhtémoc y sus porquerías

Lamento mucho la estupidez de todos aquellos que piensan que en alguna forma hacer un análisis jurídico sobre el caso del cerdo de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre es exculparlo y minimizarlo. Muchos, con un interés político, y otros, con ignorancia pura. Este país sigue siendo un país en donde reinan el desconocimiento y la pasión, sobre la razón.

Seamos serios. Y analicemos con la ley en la mano las conductas del expresidente del PRI-DF. Lo realizado por la reportera de mi compañera Carmen Aristegui no acepta devolución. Es real y bien hecho. Pero debemos de entender que la investigación periodística no convierte en delito la conducta descubierta.

Aclaro, antes que nada, que la conducta desplegada por el Basuritas, así llamado por sus enemigos políticos, es una asquerosidad. Una muestra de lo patético que resulta la habitual conducta de nuestra clase política. Es un cerdo y aclaro para este renglón y los anteriores que el adjetivo nada tiene que ver con su peso y su cara. Contratar mujeres para que entre sus deberes se encuentre la “responsabilidad” de mantener relaciones sexuales con este enfermo mental es un acto inenarrable, que sólo expone a este puerco.

Pero la ley es clara. Y no es responsabilidad de quien escribe, sino de esta clase política, que se defienden unos a los otros. El artículo 189 del Código Penal del Distrito Federal tipifica el delito de lenocinio como un delito en el cual una persona de forma coercitiva explota el cuerpo de otra persona. Como elemento fundamental está el comercio sexual con terceros, la coacción para la explotación sexual o el manejo de un local en donde se explote específicamente a las personas, sexualmente hablando. En este artículo no se reúnen los elementos del tipo penal de lenocinio y eso es claro. En el caso del delito de trata de personas normado por el artículo 188 bis del mismo ordenamiento, el elemento fundamental también es la coerción sobre la persona para someterla a la explotación sexual, esclavitud o le sea extirpado algún órgano. No se necesita ser un experto en leyes para darse cuenta de que tampoco se actualiza ningún delito en este numeral en específico.

Resulta aun más indignante, y lo sé, lo que se refiere a la utilización de recursos públicos para pagar las calenturas de este líder impresentable. Pero aquí hay dos vertientes. La primera es que Gutiérrez de la Torre no tiene la calidad de servidor público. Y la segunda es que cuando los partidos políticos reciben los recursos, éstos dejan de ser auditables, por lo cual el desvío de recursos resulta aun más difícil de actualizarse que los otros dos artículos referidos.

Reitero, para todos aquellos que en este análisis ven un intención de minimizar o exculpar al asqueroso de Gutiérrez, que sus baterías se deben de enfocar a los legisladores, para que los recursos destinados a los partidos sean auditables fuera de la época electoral. Que los artículos que tengan que ver con las conductas sexuales sean más amplios. Y, sobre todo, que en este país no sea una broma la equidad de género; que las oportunidades para las mujeres sean reales y chavitas que necesitan un empleo no tengan que aceptar voluntariamente acostarse con un puerco.

Otro asunto fundamental tiene que ver con la fortuna de Cuauhtémoc Gutiérrez. Hace 11 años, lo que hoy es escándalo fue noticia. Se hacía acompañar por una serie de edecanes con faldas casi inexistentes. En ese momento fue denunciado y demostró que, aún siendo legislador local, les pagaba de su peculio. Así que, de nuevo, no había delito que perseguir.

Para todos los adoradores de la polémica estúpida, les recomiendo enfoquen sus baterías en los funcionarios del PRI para que expulsen al asqueroso en comento. Les pido que obliguen a sus diputados, si es que saben quién es el de su distrito, para que legislen en materia de transparencia de partidos políticos. Para que los recursos inagotables que le dan a los partidos no puedan ser utilizados como fortuna personal. Pero en realidad el tipo tiene dos “virtudes”: el manejo de grupos muy violentos en el DF, y una cantidad de recursos inagotable provenientes de la explotación de los pepenadores. Esto corrobora la bajeza del tipo. Que se aprovecha de la más baja de las necesidades, de los que buscan algo entre la basura. Un tipo patético, bajo y deleznable. Pero la recomendación es que se enfoquen las baterías tuiteros en insultar a quienes pueden cambiar este sistema corrupto. No quien lo explica.

En el estribo.- Según estadísticas, 68% de las familias mexicanas se alejaron de los estadios de futbol por miedo a la violencia. Es por esto que toman aun más importancia las modificaciones ya aprobadas en ambas Cámaras a la Ley de Cultura Física y Deporte. En esta ley se establecen garantías para que las familias y los grupos de amigos regresen a los estadios y se restablezcan las tradiciones que han llevado a familias enteras a ser partidarios de un equipo. Esto fue posible por el decidido apoyo del coordinador del PRI en San Lázaro Manlio Fabio Beltrones, a la propuesta del diputado Gerardo Liceaga.

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