El adiós de Mondragón y la línea ladeada

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Francisco Zea 17/03/2014 01:11
El adiós de Mondragón y  la línea ladeada

El día de ayer se confirmó la renuncia del doctor Manuel Mondragón y Kalb a la titularidad de la Comisión Nacional de Seguridad. El doctor Mondragón, pese a su edad, siempre ha sido un tipo echado para adelante pero, a veces, ese ímpetu le ganó una gran cantidad de enemigos. La rumorología, deporte cuasi nacional, decía que por llevarle la contra en un evento al secretario de Gobernación, éste tuvo un fuerte diferendo con Mondragón, lo que ocasionó un gran distanciamiento entre ambos. De la misma forma, hay quien cuenta que el día de las explosiones en el anexo de la Torre de Pemex, y una vez que se puso al frente de la investigación a Alfredo Castillo, actual comisionado federal para Michoacán, el doctor Mondragón lo trató con falta de tacto y respeto frente a otros miembros del gabinete, afrenta que en política no se olvida.

Famosa fue también, al interior de la Policía Federal, su pataleta por querer utilizar uniforme, y como ello no estaba establecido en la ley orgánica de la comisión, hizo que el comisionado general utilizara un uniforme un grado abajo de lo mandatado en la legislación, todo con el propósito de que Mondragón pudiera lucir los galones. Siempre fueron una debilidad para él las divisas, las franjas y las estrellas.

Esto de ninguna manera lo hizo un mal comisionado. Mondragón siempre ha sido igual, atrabancado, pero con un ánimo inspirado en servir y dar resultados. A él se le reconoce una honestidad indiscutible, no es el caso de algunos de sus colaboradores.

Pero el problema de fondo es que el doctor Mondragón llegó a dirigir una farsa que se llama Policía Federal, la cual fue desnudada en por lo menos tres ocasiones. En primer término, el lamentable montaje y por ende posterior liberación de la “ingenua” Cassez; en segundo lugar, la muerte y resurrección de Nazario Moreno, alias El Chayo y, en tercero, la captura del célebre Chapo Guzmán. Las dos primeras, mentiras geniales del sexenio calderonista, y la última, logro indiscutible del gobierno peñista.

Para no ir más lejos, apenas el 14 de marzo, la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Federal capturó a 17 agentes que se dedicaban al robo a casa habitación en Puebla. En el hotel en donde se hospedaban, les encontraron computadoras, iPads, plumas de lujo, dinero en efectivo y armas. A esto habría que sumarle la captura del inspector encargado de la zona de Cuajimalpa, denunciado por extorsión por transportistas; los extraños casos del aeropuerto, tanto la balacera como el vuelo proveniente de Venezuela, entre una lista interminable de casos que Asuntos Internos, bajo cargo de Edgardo Flores Campbell, trató de resolver. Esto comprueba que la corporación, lejos de la estrategia de venta que tuvo el gobierno anterior ante los mexicanos, es todavía una cueva de ladrones —sin dejar de reconocer que tiene notables elementos y unidades— y tiene que ser limpiada a fondo antes de ser la panacea que esperamos los ciudadanos.

El nuevo responsable de la Comisión de Seguridad, cargo para el que suenan Galindo, Fosado, Fayad, Baeza y Castillo, tendrá la responsabilidad de limpiar una corporación que está enfangada desde los absurdos manejos y montajes de sus creadores.

No podemos dejar de lado el asunto del cierre de 11 de las estaciones de la línea ladeada o mareada de Marcelo Ebrard. La decisión de cerrarlas, por parte de Mancera, fue valiente y pensada en la seguridad de los usuarios. Una acción inédita en la historia del Metro. Es de tal magnitud el problema y sus posibles consecuencias que es inaplazable para la Asamblea Legislativa, la Contraloría General del DF y hasta la Auditoría Superior de la Federación, por la utilización de fondos federales, una actuación decidida y contundente. Por el lado de la Asamblea, se aprobó la conformación de una Comisión Especial Investigadora que, por lógica, debe citar al principal responsable del asunto, el director general del Proyecto Metro, Enrique Horcasitas, quien además de su parentesco con Luis Horcasitas, entonces vicepresidente de ICA, tendrá que explicar por qué toleró fallas en procesos constructivos y falta de mantenimiento posterior. Las responsabilidades de Horcasitas incluían la supervisión de la obra y mantenimiento de lo realizado por el consorcio ICA-Carso-Alstom, pero hasta sus últimas consecuencias, es decir, desde la terminación de la obra y su puesta en funcionamiento, el 30 de octubre del 2012, omitiendo verificar el mantenimiento debido y la compatibilidad de los trenes que se compraron para la citada línea. Al día de hoy, sólo se han escuchado ridículas aclaraciones de Horcasitas, un deslinde de los trenes adquiridos y un lamentable papel de vocero y defensor de las constructoras que deja en claro sus intereses.

Otra omisión criminal de Horcasitas fue que nunca constató la entrega de los manuales ni los planos definitivos de lo construido, como si una obra de esta envergadura pudiera manejarse con tal displicencia. Lo que ha ocasionado es que el tema del mantenimiento esté en la cancha del consorcio y esto fuese una excluyente de responsabilidad para el director del proyecto. Claro, siempre deslindando, junto con su incompetencia, a las constructoras. Lo que debe quedar claro es que Horcasitas es un servidor público y no el vocero de las empresas, y al efecto existe una Ley de Responsabilidad de los Servidores Públicos, a la cual está sujeto. Es importante para los legisladores locales tomar en cuenta el punto de vista de Joel Ortega, actual director general del Metro, quien debe mostrarles la gran cantidad de irregularidades y fallas que se encuentran en el tramo de Tláhuac a Culhuacán y dejar claro que esto nada tiene que ver con un asunto político, sino con la seguridad de los usuarios de este sistema, casi 450 mil diarios. Por supuesto que para Ebrard, la única disculpa a su criminal irresponsabilidad, la de inaugurar una línea del Metro el mismo día que le entregaban la certificación de que podía operar con pasajeros, es decir que es un asunto político que ataca sus intenciones de ir por la dirigencia del PRD o la Presidencia, en 2018. La realidad es que utilizó 26 mil millones de pesos en una obra insegura para que fuera un trampolín para sus intenciones futuras. Ese trampolín se le acaba de reventar en la cara a Marcelo, quien es ya un muerto viviente del PRD.

En el estribo.- Se va a presentar esta semana un libro que se antoja extraordinario: Colosio: El futuro que no fue, prologado por Luis Donaldo y Mariana Colosio Riojas, y coordinado por Alfonso Durazo. Es una colección de historias que nacen de la idea del propio hijo de Colosio y de los dos hombres más cercanos al malogrado candidato, Durazo y Basave. Sus principales colaboradores describen el lado humano y el idealismo de Luis Donaldo en un documento auténtico y descarnado. Felicidades a Durazo, que en este asunto tiene, primero, verdad, después, incansable trabajo y, finalmente, buena pluma.

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