Reforma electoral: ¿todo o nada?

PAN y PRD quieren “resucitar” la idea de las candidaturas comunes, situación que es inaceptable para el partido en el gobierno.

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Francisco Guerrero Aguirre 07/05/2014 02:42
Reforma electoral: ¿todo o nada?

La maquinaria del Congreso funcionó armoniosamente durante 2013. Bajo el auspicio del Pacto por México, el gobierno y los partidos lograron trascender sus agendas individuales para darle vida a reformas que despertaron optimismo sobre el futuro del país.

Sin embargo, el sabor dulce de los acuerdos comenzó a desvanecerse conforme los intereses facciosos regresaron a ambas cámaras, obstaculizando el desdoblamiento de las leyes secundarias, y regresando el sistema político al desgastado modelo de ineficacia que caracterizó los últimos años.

La Reforma Electoral dio muerte prematura al IFE, transformándolo en un nuevo organismo que podría ampliar sus tareas al terreno de las elecciones estatales. El principal problema reside en que los cambios a la Carta Magna dejaron al INE en un espacio de indefinición, que debe resolverse a través de nuevas leyes y procedimientos que hagan explícito en qué condiciones y bajo qué supuestos será que el órgano nacional intervenga en los órganos locales.

Detrás de la intentona panista de incrementar las funciones nacionales del INE está una estrategia política para “amarrar” las manos de congresos locales y gobernadores, bajo la quimera de que la equidad en la contienda tiene que ver más con la organización de los procesos que con el control del gasto y la rendición de cuentas, que en muchas ocasiones son particularmente débiles en los estados.

PAN y PRD quieren “resucitar” la idea de las candidaturas comunes, situación que es inaceptable para el partido en el gobierno. Lo anterior, sumado a diferencias sustantivas en materia de fiscalización y de nuevas reglas para las campañas, ha retrasado el acuerdo y mantiene el periodo extraordinario en suspenso.

Como era de esperarse, las “ansias” por aprobar la legislación secundaria en materia electoral se han reducido para el PRI y el gobierno, ante la postergación de las agendas de telecomunicaciones y energética, mismas que se resolverán en junio o julio. Ante el “congelamiento” de la alianza PAN-PRI, regresamos a la parálisis y a la administración mezquina de los consensos.

Quizá previendo que el atascamiento de la legislación secundaria en lo electoral podría presentarse, la reforma constitucional consideró una salvaguarda que establece que en caso de no contar con las leyes que complementan los cambios pactados en 2013, el INE podría comenzar los preparativos para las elecciones de 2015 con el Cofipe aún vigente.

Lo anterior sería una anomalía indeseable, que si bien permitiría organizar los comicios, mandaría la pésima señal de que los partidos piensan más en sus intereses inmediatos que en el perfeccionamiento genuino de las reglas del juego.

La transición democrática mexicana ha sido exitosa porque sus arquitectos supieron sacrificar sus objetivos inmediatos en pos de la construcción de un modelo de competencia electoral, que ha permitido que se lleven comicios regulares desde 1991.

Muchas voces criticamos los diagnósticos y la racionalidad de la reforma constitucional de 2013. Sin embargo, prevaleció la noción que buscaba resarcir a los perdedores de la elección presidencial con nuevas condiciones que generaran un terreno de juego más nivelado.

Después de todo, si la reforma fue útil para generar expectativas de mayor equidad, eso en sí mismo puede ser virtuoso, siempre y cuando se complete la legislación faltante y nadie sienta que los nuevos mecanismos de control tienen la intención de lastimar a alguien en particular.

BALANCE

Hasta el momento, no se ha podido concluir la faena comprometida en 2013. No existe aún un “punto de equilibrio” que sea transitable para todos. Es lógico que nadie tolere nuevas reglas que vayan en detrimento de sus posibilidades de triunfo en 2015 y 2018.

Estamos ya en el tenebroso camino de los cálculos y las apuestas forzadas. Si los partidos no desmontan su estrategia de “suma cero”, no tendremos legislación secundaria en las próximas semanas. Ojalá regresemos a la sensatez y abandonemos la ruta del todo o nada. Aún quedan algunas semanas.

                @pacoguerreroa65

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