División partidaria = derrota

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Francisco Guerrero Aguirre 30/04/2014 01:33
División  partidaria = derrota

“Divide y vencerás”, reza con razón la sabia frase que hemos aprendido desde la infancia. Sabemos que “la unión hace la fuerza” y que los caballos de Troya terminan siempre colapsando al imperio. La historia de la humanidad está llena de ejemplos que ilustran que la discordia y la falta de una visión compartida siempre tienen costos muy elevados.

En México, los partidos políticos han vivido en carne propia las funestas consecuencias de la división y la ruptura. En 1988, el PRI complicó severamente su triunfo electoral y dio vida a un nuevo partido político por la incapacidad del Presidente en turno de comprender los alcances y las demandas de la corriente democrática.

En 2000 y 2006, la derrota devoró a los priistas como consecuencia directa de la guerra de baja intensidad que se generó entre dos corrientes antagónicas. No hubo “operación cicatriz” suficiente que logrará sanar las heridas entre correligionarios. La historia la sabemos tod@s. El tricolor recuperó el gobierno en 2012, gracias al poder unificador de su candidato presidencial y a la generosidad de otros actores que entendieron que era el momento de Peña Nieto.

La izquierda ha estado cerca del triunfo electoral cuando ha logrado concentrar a todas sus tribus en torno a candidatos con profundo arrastre popular. Las figuras emblemáticas de Cuauhtémoc Cárdenas y AMLO son buenos ejemplos de que cuando sus clientelas se sienten identificadas con un proyecto competitivo, los réditos electorales pueden ser muy elevados.

La ruptura entre el mesías tabasqueño y la nomenklatura partidaria representada por Los Chuchos significa, sin duda, un reto extraordinario para la unidad de la izquierda. La irrupción de Morena como partido político en el proceso electoral de 2015 seguramente fragmentará el apoyo popular entre los dos proyectos, generando una representación legislativa pulverizada con agendas, incluso, encontradas.

En el PAN, los cismas son parte de la historia del partido, la diáspora del Foro Democrático en los años recientes aún se recuerda como un momento de crisis que dañó profundamente los alcances electorales blanquiazules.

En torno a la figura emblemática de Fox y a la habilidad política de Calderón, el PAN fue eficiente en construir un frente unificado de gobierno y grupos parlamentarios en el Congreso que actuaron con la disciplina suficiente para conservar el poder por 12 años.

Cada derrota aflora los sentimientos más profundos de deslealtad y desunión a los principios básicos de cualquier partido político. Aquellos que detentaron el poder intentan, por todos los medios, excluir a otros grupos como una medida desesperada para conservar las migajas de poder como consuelo ante el “frío” de la cancha opositora.

El PAN está viviendo una elección interna ríspida y descarnada. Los agravios y las diferencias se han venido magnificando en un tono de contienda que está dejando poco espacio para una reconciliación futura. Los efectos de esta división han lastimado el avance de la legislación secundaria, deteniendo el espíritu de cooperación que prevaleció el año pasado.

Madero y Cordero se están enfrentando en una contienda que parece más una guerra civil que una elección entre compañeros de partido. Los adjetivos excesivos y las acusaciones desproporcionadas son un caldo de cultivo poco propicio para dar viabilidad al proyecto político del PAN en el futuro.

BALANCE

Una vez que concluya la elección interna en el PAN, los contendientes tendrán que recordar que ambos son dirigentes indispensables para el futuro de su partido. El triunfador deberá tender puentes al derrotado evitando una “limpieza étnica” de aquellos que se opusieron a su proyecto.

Es verdad que los pleitos entre hermanos son siempre más encarnizados que los que se dan entre enemigos. La historia nos demuestra que Caín y Abel no tuvieron un buen final. La división del PAN ahora, y de otros partidos en el pasado, ha retrasado el desarrollo del país. A nadie conviene instituciones políticas balcanizadas y sin rumbo.

                Twitter: @pacoguerreroa65

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