Michoacán: la solución radical

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Francisco Guerrero Aguirre 09/04/2014 02:12
Michoacán: la solución radical

Peldaño a peldaño, Michoacán se fue hundiendo en los últimos años. La expansión sin control del narcotráfico, sumada a la inoperancia del gobierno local, se mezcló con un proceso de degradación social que llevó a los habitantes de muchas zonas de la entidad a constituir policías comunitarias que transitaron entre la desesperación, ante el reinado de los grupos criminales y la construcción de verdaderos ejércitos privados al servicio de obscuros intereses.

No obstante que en los últimos 15 años se llevaron a cabo elecciones de manera regular, presidentes municipales y hasta gobernadores se han encontrado permanentemente señalados como “colaboradores o cómplices” de grupos delictivos. En la población se ha extendido la sospecha de que muchos servidores públicos podrían llevar una “doble vida” en beneficio de los capos.

La podredumbre que se percibe en una relación insana entre la clase política y los grupos del narcotráfico quedó al descubierto en la pasada elección para gobernador, donde la senadora Luisa María Calderón alertaba que un porcentaje importante de candidatos tenían vínculos estrechos con Los Caballeros Templarios.

La llegada de Alfredo Castillo como comisionado del gobierno federal generó esperanzas de que sería posible revertir la ingobernabilidad y violencia que se extendía por el estado. En esta compleja tarea, el presidente Peña Nieto apostó por una solución radical, que comenzó a imponer un orden mínimo para contener el estado de emergencia que se vive de facto.

A pesar que muchas voces señalaron que la llegada de un comisionado podría vulnerar la soberanía de Michoacán, la presencia de funcionarios de la Federación, en sustitución de personajes locales, que ya habían probado su ineficiencia y probablemente su involucramiento con el crimen, ha resultado ser la solución adecuada para “limpiar” el basurero en que se había transformado la entidad.

En esta labor tan riesgosa, el gobierno del Presidente ha tenido que actuar con determinación, contando en principio con el apoyo de sus rivales políticos. Ha quedado claro que la politiquería no tiene cabida en Michoacán y que lo que está en disputa es la supervivencia del Estado de derecho y la reconstrucción del tejido social, económico y político.

A la luz de los hechos, los señalamientos permanentes de la senadora Calderón han demostrado que es necesario profundizar en las investigaciones en curso, mismas que datan desde hace varios años. Se viene confirmando la generación de un caldo de cultivo pernicioso y condenable, que eliminó las fronteras entre los narcos y los políticos, dejando a la población inerme y en total desprotección.

En este contexto, el arraigo de Jesús Reyna, exsecretario de Gobierno de Fausto Vallejo, es una confirmación de que el gobierno federal ha decidido no “andarse por las ramas” y llevar hasta las últimas consecuencias el proceso de “limpieza” de la entidad. Este tipo de acciones ratifican una solución radical para extirpar la metástasis de corrupción y delincuencia que ya formaba parte del “cuerpo michoacano”.

Pareciera que la detención de Reyna es sólo la punta del iceberg de una red de complicidades que ha permitido el florecimiento de la impunidad en el estado y que es predecible que, conforme avancen las investigaciones, tal y como lo ha señalado Jesús Murillo Karam, procurador General de la República, veamos a más políticos de distintos signos partidarios enfrentando procesos judiciales.

BALANCE

En un ambiente tan escabroso como el que se está viviendo en Michoacán, será esencial que las autoridades judiciales actúen con una gran transparencia, garantizando el principio de inocencia y el debido proceso. Está en el interés de todos que las sentencias que se produzcan sean pulcras y sostenibles.

La solución radical que se pretende llevar a cabo busca dejar claro que ningún cacique, independientemente de su color político, tiene carta blanca para negociar con los criminales. El éxito de esta estrategia será fundamental para poder resolver el problema de la impunidad. En Michoacán, en muchos sentidos, México se juega su futuro.

                Twitter: @pacoguerreroa65

 

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