Una democracia sin diálogo real entre Poderes

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Francisco Garfias 02/09/2014 02:09
Una democracia sin diálogo real entre Poderes

Un cuarto de hora duró la entrega al Congreso del Segundo Informe de Gobierno del presidente Peña. Lo recibió el sonriente perredista, Silvano Aureoles, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, de manos de Miguel Osorio Chong, secretario de Gobernación.

No hubo diálogo. Menos interlocución abierta entre los poderes Ejecutivo y Legislativo Fue un acto, valga la expresión, descafeinado.

El Presidente dará este martes su mensaje a la nación en Palacio Nacional, frente a un auditorio conformado por sus invitados. No escuchará interpelaciones ni posicionamientos de opositores. Pero sí muchos aplausos. Lo hemos visto en los últimos siete años.

No es difícil adelantar que el mensaje va a girar en torno a las reformas estructurales alcanzadas en el Congreso en lo que va de su administración. Hablará de los beneficios que, según el discurso oficial, éstas traerán al desanimado pueblo de México: crecimiento, inversiones, empleo, bienestar, reducción de la pobreza.

No faltará la mención al ya desaparecido Pacto por México, laboratorio real de las famosas reformas.

Y es que lo que empezaba a ser un diálogo entre los poderes Ejecutivo y Legislativo —algo común en las democracias— en los albores de este siglo, tuvo que suspenderse allá por 2006.

El pretexto fue la izquierda y sus ruidosas manifestaciones. Cada que el Presidente rendía su informe, San Lázaro era un búnker —bajo control absoluto del Estado Mayor presidencial— cercado por los grupos más radicales de la izquierda.

Éstos habían transformado el “Día del Presidente” —besamanos incluido en los regímenes priistas— en el “Día de denostar al Presidente”. Había bloqueos, gritos, mentadas, pedradas…

En su último Informe, Vicente Fox ni siquiera pudo ingresar al salón de sesiones. Entregó el documento en el vestíbulo y se fue.

En la era Calderón se modificó la Constitución. El Legislativo modificó la Constitución y dispensó al Ejecutivo de la obligación de asistir a la apertura de la sesión del Congreso para dar su informe.

Felipe no fue al Congreso más que como convidado de piedra a la entrega de la Medalla Belisario Domínguez. Nunca dialogó ni con diputados ni con senadores ni siquiera de su partido, en la sede del Congreso.

Uno de los legisladores que en aquel entonces levantó la mano en el Senado para modificar el formato del informe, a fin de eximir al Presidente de la República de la obligación de asistir al Congreso es Manlio Fabio Beltrones.

El hoy coordinador de los diputados del PRI ya modificó su opinión. Cree que ya existen las condiciones para que el Presidente presente su Informe de Gobierno en el Congreso.

“Valdría la pena que este presidencialismo moderno que hemos estado construyendo con las reformas pudiera incluir la presentación de este informe, mediante un formato que incluyera la posibilidad de preguntas y respuestas”, dijo.

“Éste es un tema sobre el cual no hemos logrado acuerdos”, reconoció.

Y más: “Para ello se necesita que los grupos parlamentarios, o los partidos políticos, lleguen a un acuerdo, que estoy convencido que debe ser de lo más fácil después de lo difícil que nos ha resultado construir otras reformas mucho más profundas”.

Peña, por cierto, llega a su Segundo Informe con una tendencia negativa en las encuestas, según Consulta Mitofsky, que encabeza Roy Campos.

La última evaluación de la gestión del Presidente de la República que hizo esa casa encuestadora refleja que después de la evaluación que en mayo pasado hicieron los ciudadanos de su Presidente —subió un punto—, en agosto retomó la tendencia negativa: 47% lo aprueba y 51% lo reprueba.

Ya que estamos en el tema: la evaluación de los alcaldes (44%) y de los gobernadores (51%) en agosto son las más bajas obtenidas en cualquier mes de este siglo. “Denota (sic) un desacuerdo hacia todos los niveles de autoridad”, escribe Mitofsky.

Diputados y senadores andan mucho peor. Sólo 37% está de acuerdo en la forma que trabajan los diputados y 33% con la de los senadores.

La inseguridad y la crisis económica (27%) son las preocupaciones que siguen presentes entre los mexicanos, variando poco respecto a 2013.

La tendencia ha sido la disminución de las menciones de seguridad y el incremento de las económicas, puntualiza la encuesta. ¿Por qué será?

Tenemos noticias sobre la inconformidad entre las bases del PRI con la estrategia para lograr las firmas requeridas para hacer la consulta popular sobre la reducción de 100 pluris en la Cámara de Diputados y otros 32 en el Senado, les imponen cuotas desde el CEN y las organizaciones del partido para recolectar los dos millones de firmas que quiere César Camacho.

“Fue una instrucción directa, sin tomar en cuenta a nadie. Mauricio López (presidente del PRI-DF) está pidiendo 500 firmas por militante. Mi organización otras 500. Muchos ni siquiera estamos de acuerdo con esa consulta. Imagínate con 100 pluris menos y con reelección. Pues cuándo…”.

Pero el verticalismo autoritario regresó como el poder. ¿Y los que no estamos de acuerdo qué? Le preguntaron a Mauricio. “500 como mínimo, dije. Buenas tardes”, repuso el sucesor de Cuauhtémoc Gutiérrez.

El priista Manuel Añorve es el nuevo presidente del Comité de Administración de la Cámara de Diputados. Su primer encargo es elaborar un proyecto para fortalecer el ejercicio del gasto en el órgano legislativo, según el nuevo presidente de la Jucopo, Manlio Fabio Beltrones.

El objetivo es hacer una entrega-recepción “ordenada y transparente” de las cuentas en San Lázaro a la siguiente legislatura.

¿Podrá?

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