Un rey millonario y caro

El vespertino Le Monde publicó, ayer, una encuesta en la que 60% de los españoles se declara favorable a la abdicación del monarca.

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Francisco Garfias 03/06/2014 02:09
Un rey millonario y caro

Juan Carlos de Borbón abdicó a la corona de España a los 76 años de edad. Casi cuatro décadas de rey y un salario de 292 mil 752 euros. Su fortuna se estima en un mil 800 millones de euros, según el New York Times.

“¿De dónde sacó esa fortuna ?” preguntó el influyente diario, en septiembre de 2013, en un crítico reportaje en el que asevera que durante años el rey Juan Carlos acumuló yates, coches de lujo y hasta una “isla-casa”.

El monarca español deja la corona entre la vergüenza y el escándalo. Nada qué ver con el respeto que se ganó con el ahora cuestionado liderazgo que ejerció en el ya lejano 1981, durante el intento golpe militar del coronel Tejero, conocido como el 23-F.

El prestigiado vespertino Le Monde publicó, ayer, una encuesta en la que 60% de los españoles se declara favorable a la abdicación del monarca “irritados por las calaveradas financieras e íntimas de la familia real”.

El cotidiano se refería a la cacería de elefantes en Botswana, abril de 2012 (45 mil euros se gastó el soberano, según el organizador del safari); el desvío de 6.5 millones de euros en fondos públicos en el que está involucrado su yerno; Iñaki Urdangarín; y los dispendios del rey.

Lo sucederá en el trono su hijo, que llevará el nombre de Felipe VI y que, según Le Monde, es serio y discreto.
“Se parece más a su madre, la reina Sofía”, recalca el vespertino.

Juan Carlos le cede la corona con el argumento de que hoy merece pasar a primera línea una generación más joven, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando.

¿El principio del fin? Decenas de miles de españoles salieron ayer a la calle en distintas ciudades para exigir un referéndum sobre la permanencia de la desgastada y costosa monarquía.

Aquí, mientras tanto, nos enteramos que el empresario Amado Yáñez, propietario de Oceanografía, no pisará la cárcel. Cometió un fraude por 400 millones de dólares en contra de Banamex-CitiGroup, pero bastaron menos de siete millones de dólares para pagar la fianza.

¿Buen negocio no?

Gustavo Madero no fue congruente con su discurso de jefe nacional reelecto. Prometió ser incluyente y fue excluyente. De 40 lugares en la Comisión Nacional Permanente sólo cedió dos a los corderistas. Las dos Adrianas (Dávila y Díaz Lizama).

Nada más. Algo así como el soviet azul.

De nada sirvió la reunión que el pasado viernes sostuvo con Ernesto Cordero, cabeza del grupo disidente, en un restaurante de Polanco.

Sabemos que en ese encuentro se abordaron tres temas: 1) los famosos moches, 2) el “inflado” del padrón (de 220 mil militantes ya van en 400 mil, según los corderistas) y 3) la inclusión de los no maderistas en la citada Comisión Nacional Permanente.

Ya vimos que el reelecto jefe nacional hizo oídos sordos a las peticiones de inclusión y que piensa conducir a voluntad los destinos del partido. Su postura no sólo es contraria a la posibilidad de reunir al panismo. ¿Se habrá dado cuenta que la política es un juego de sumar?

En su discurso de toma de protesta, Madero llamó a los panistas a dejar atrás la contienda interna y dar prioridad, sobre todo, a los próximos procesos electorales y las leyes secundarias que faltan por salir.

“En esta tarea todos estamos convocados, todos estamos incluidos y todos somos necesarios. No vamos a perdernos en los caminos mezquinos o de la venganza, pero tampoco caer en triunfalismos absurdos”, expresó.

En el CEN del PAN se dio a conocer, ayer, que Carmen Segura Rangel será la nueva directora del Registro Nacional de Militantes. Su tarea no se anuncia fácil, si atendemos las denuncias de los corderistas de que vuelve a registrarse afiliación masiva.

Ernesto Cordero, quien pidió licencia para contender en la elección interna de Acción Nacional, regresará al Senado cuando inicie el próximo periodo extraordinario de sesiones, en el curso del mes que inicia.

El priista Francisco  Arroyo fue senador en la legislatura pasada. Vivió muy de cerca el escándalo de corrupción que en 2011 sacudió los servicios médicos de la Cámara alta y que terminó con el encarcelamiento del doctor Luis Castro, para muchos chivo expiatorio en todo este asunto.

Arroyo, vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, nos llamó para avalar la “solvencia moral” de Rodolfo Noble San Román, secretario general de Servicios Administrativos del Senado, cuyo nombre resurgió con el escándalo de la doctora Alma Rosa Martínez, a quien sus superiores llegaron a solicitarle la mitad de sus salario hace tres años.

Ya está en curso una nueva investigación interna.

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