Obama y los límites del Ejecutivo

El Presidente del país más poderoso del mundo está ahora con los niveles más bajos de popularidad.

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Foro Internacional Anáhuac 30/01/2014 00:43
Obama y los límites del Ejecutivo

Jessica De Alba Ulloa*

Cuando un liberal usa la carta del racismo, es porque ya no tiene nada inteligente que decir. No es cuestión de ser de uno u otro color, sino de ser competente. El Presidente del país más poderoso del mundo, quien jugara la carta de un Presidente diferente, está ahora con los niveles más bajos de popularidad. Ya no se enfrentará a otra elección, pero sí está jugándose el “legado” por el que será recordado en la historia de su país.

Obama tiene frente a sí varios retos. En noviembre pasado, durante un foro de migración, el Presidente dijo a un sudcoreano que no tenía el poder de detener las deportaciones de indocumentados. Pero sí lo tiene; y lo ha utilizado para otros asuntos que son relativamente menores. ¿Cómo explicar el memorándum Acción Diferida para los Llegados en la Infancia que permite a las autoridades migratorias retrasar o evitar la deportación para algunos? No era buena voluntad, sino una astucia política que jugaría a su favor para obtener el voto latino. Paradójicamente, durante su administración se ha dado el mayor número de deportaciones desde los años 50.

En otros temas está el tan criticado plan de salud, coloquialmente conocido como Obamacare. Éste le hizo ser acreedor a “la mentira del año” en 2013, publicada en Politifact, por haber dicho en varias ocasiones que aquellos quienes quisieran quedarse con sus pólizas de siempre, podrían hacerlo. Eso no está sucediendo. Las críticas también son sobre el cambio de requerimientos y fechas para los empleados del Congreso, a quienes se les extendió el plazo, mientras que el ciudadano común sigue obligado a cumplir a pesar de que está perdiendo su seguro o se están triplicando sus costos.  

No se queda atrás el asunto de los matrimonios de personas del mismo sexo. Obama decidió que reconocería éstos en el estado de Utah, aun cuando éste no los reconocerá en tanto el asunto siga pendiente en la Corte. Al hacer esto, se declara sobre la constitucionalidad, función solamente atribuible al Poder Judicial en figura de su Corte
Suprema.

Además de estos temas, Obama ha expandido los poderes presidenciales en tiempos de guerra, lo que resultó en el escandaloso asunto de espionaje a los estadunidenses y en ataques con aparatos no tripulados fuera de Estados Unidos. Así, sobre los actos presidenciales no hay límite claro. Si bien desde George Washington los presidentes han realizado actos que tienen fuerza de ley, éstos no están claramente definidos. Lo preocupante es que se utilice el doble rasero. En algunos casos, la Constitución se usa como pretexto para no actuar y, para otros, se hace caso omiso de ésta y se actúa unilateralmente sin consentimiento de las demás ramas de poder.

Y si Obama se la pasaba criticando las extralimitadas facultades presidenciales de Bush, habría que hacer el recuento: durante los primeros cinco años de su gobierno firmó 165 órdenes ejecutivas. Obama lleva 167 en el mismo periodo de tiempo. No se trata de comparaciones en números, pero sí en contenido.

El panorama no se ve muy claro para el Presidente. La reforma migratoria aún está lejana. En materia de política exterior no se vislumbra un triunfo para su gobierno; al contrario, hay mucho enojo por el fracaso de Irak, donde la pregunta es: ¿para qué sirvió la muerte de tantos soldados si al final el lugar quedó igual o peor que antes de la entrada de Estados Unidos? Ya habrá que contestar estas y otras preguntas pendientes.

*Coordinadora académica de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac –México Norte.

forointernacional@anahuac.mx

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