The winner takes it all

Acción Nacional, se ha dicho hasta el cansancio, sufrió una metamorfosis que, con la decisión del sábado pasado, puede resultarle fatal.

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Félix Cortés Camarillo 02/06/2014 01:16
The winner takes it all

En un juego matemático estrictamente apegado a la razón democrática, la integración de la Comisión Permanente del Partido Acción Nacional, designada el sábado por el triunfador Gustavo Madero, debiera haber reflejado en cierto modo el resultado de los recientes comicios internos de ese partido: 56% de la corriente ganadora y 43% de la segunda opción. Seguramente no en esa rigurosa proporción, pero sí en una numeralia que dejase la rendija abierta a la necesaria cicatrización de las heridas de la campaña sucia que Gustavo Madero y Ernesto Cordero protagonizaron en su afán de hacerse de las prebendas económicas que la toma de nota del partido otorga.

Pero las matemáticas son una ciencia exacta y la democracia es un juego falso que inventaron los griegos y que los políticos actuales esgrimen cada vez que el discurso en pos del poder lo requiere, y violan cada vez que se les opone en sus estratagemas. La Comisión Permanente de ese partido se integra por 40 miembros. Constituye el principal órgano deliberativo y estratégico del PAN, mientras que el Consejo Nacional, que le designó formalmente, asume las funciones operativas.

El llamado de la excandidata presidencial Josefina Vázquez Mota, en el sentido de que el reto principal de Madero Muñoz es ahora la unidad de su partido, se desvaneció en el silencio. Ella fue incluida en el organismo poderoso; 37 posiciones fueron para maderistas firmes, como Marko Cortés, Federico Döring, Molinar HorcasitasLarios Córdova, Laura Rojas, Ulises Ramírez o Margarita Arellanes. Del grupo que maneja a control remoto el expresidente Felipe Calderón, solamente se colaron en premio de consolación dos Adrianas, las senadoras Dávila y Díaz Lizama.

The winner takes it all, o traducido al mexicano: matanga dijo la changa. Ya no habrá panistas de primera y de segunda, dijo Gustavo Madero. Le faltó decir que todos son maderistas. A quienes persistan en su oposición, les ha condenado a un ostracismo que difícilmente han de aceptar calmados.

Es obvio que este es un asunto interno de los panistas, con los que este escribidor no tiene nada que ver, como no tiene que ver con ningún partido político. No obstante, los mexicanos vivimos en una sociedad que de buen grado o no hemos de reconocer como una partidocracia; de lo que se desprende que la vida y el funcionamiento correcto de los partidos políticos afecta todos los aspectos de la vida de los mexicanos. El juego de control por parte de los partidos de oposición a cualquier grupo que se haga del poder es vital: los ciudadanos comunes y corrientes no tenemos acceso a los instrumentos de representación ni mucho menos de decisión.

Acción Nacional, se ha dicho hasta el cansancio, sufrió una metamorfosis que, con la decisión del sábado pasado, puede resultarle fatal. Se quiso parecer tanto al PRI que acabó imitando hasta la perfección sus más acendrados, criticados y repudiados vicios, precisamente como el corporativo monopolio de todas las sillas disponibles en el mando. Cerca de la mitad de los que acudieron a los comicios internos representan una corriente equivocada o no, pero merecedora de ser escuchada y atendida por su dirigencia, elegida de manera democrática, se supone.

A nadie conviene en México, ni siquiera al presidente Peña Nieto, ese tipo de ejercicios en la política actual: tienen un tufo a podrido.

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