Doquiera que tú vayas

Más de 90 mil personas relacionadas de una manera u otra con los medios electrónicos de comunicación están en el Centro de Convenciones de esta ciudad, tratando de encontrar respuestas a muchas interrogantes...

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Félix Cortés Camarillo 08/04/2014 02:38
Doquiera que tú vayas

LAS VEGAS.— Cuando en 1950 nos llegó la televisión, se metió a la casa y se instaló en la sala, convirtiéndose en el mueble más importante y el factor esencial de una cierta y ritual unidad familiar, como en su momento lo había sido la radio. Cuando en el siglo XXI entramos de lleno y por contagio en la revolución digital, el video comenzó entrando por la televisión por cable o por satélite, los videocassettes y los DVD, para seguirse luego por todos los recovecos de nuestra personal geografía. Con el advenimiento y popularización de la telefonía celular, las llamadas tabletas pusieron al video en el comando y a las redes sociales en sustitución de cierto arte extinto que se llama conversación, en la que los seres humanos que sienten cierto aprecio uno por otro intercambian ideas, propuestas, diferencias o agresiones. Se convirtieron en chats. El video está con nosotros, doquiera vayamos.

Pero, ¿en dónde quedó la televisión?

Más de 90 mil personas relacionadas de una manera u otra con los medios electrónicos de comunicación están en el Centro de Convenciones de esta ciudad, tratando de encontrar respuestas a muchas interrogantes, entre ellas a la que aquí propongo. Se trata de la Convención Anual de la NAB, por sus siglas en inglés, National Association of Broadcasters. Naturalmente, se trata de un enorme supermercado en el que los más adelantados ingenieros de las más potentes firmas transnacionales vienen a ofrecer sus más modernos y sofisticados productos a las televisoras y radiodifusoras del mundo. También es, sin embargo, una plataforma para que los radiodifusores norteamericanos fijen su postura ante la entidad reguladora de medios, la FCC (Federal Communications Comission).

Ayer, en su discurso inaugural, el presidente de la NAB, Gordon Smith, se lanzó a la yugular de la FCC para atacar el doble rasero que la Comisión tiene para limitar a los radiodifusores y productores de programas y contenidos y favorecer a los distribuidores de las señales, compañías de cable y sistemas de DTH (Direct to Home). Haim Sagan, presidente de Univision Communications, fue más allá en la misma ceremonia, y, en charla con Smith, al señalar con sorna que lo que quiere decir FCC es Friendly Cable Comission, que no necesita traducción. El doble rasero, el favoritismo hacia unos, la incompetencia de los políticos para entender la función social que los medios cumplen.

El tema no es asunto interno de Estados Unidos, especialmente cuando se deben estar discutiendo las leyes regulatorias de la Reforma de Telecomunicaciones de nuestro país. Especialmente, cuando lo que se ha logrado filtrar de las negociaciones por debajo de la mesa que tienen lugar entre las pandillas políticas sobre el asunto habla de la divina tentación de la censura. Particularmente, cuando los políticos quieren, otra vez, tener alguna injerencia sobre los contenidos informativos  de los medios. Para ponerle la cereza al pastel, cuando de un lado y de otro de la frontera se habla de la necesidad de legislar —esto es, limitar— las libertades que otorgan los nuevos caminos de la información, las redes sociales por el camino de la internet.

Doquiera que tú vayas.

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