Como se lleva un lunar...

El gobernador de Michoacán rendirá mañana o pasado su segundo informe de gobierno para dejarle el paso libre al presidente Peña Nieto.

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Félix Cortés Camarillo 11/02/2014 01:35
Como se lleva un lunar...

Todos podemos una mancha llevar, dice el poeta.

No tiene por qué sorprendernos que de pronto aparezca publicada una foto nuestra levantando el vaso con pulque, que nunca en la vida hemos probado, al lado de un hidalguense violador tumultuario que esa tarde de barbacoa se plantó al lado para la foto. Es una de las molestias de ser, en este y todos los países del mundo, “famoso”, así sea de fama momentánea. Debieran aprender los “famositos” que hacen públicos sus romances, infidelidades, hijos por fuera, deslices momentáneos y brincos ocasionales, sólo para aparecer en las revistas del espectáculo.

Si la vieja que con su amado posó tras la cornamenta de un caprino muerto a bala se hubiera llamado Juanita Pérez, no hubiera pasado nada. El asunto es que la señora en cuestión se llamó Lucero Hogaza León, mejor conocida como Lucerito, estrella infantil de la canción televisada, y emblemática protagonista de la noble causa que se llama Teletón. De inmediato Lucerito fue crucificada como si hubiera mandado matar a la jirafa macho del zoológico de Dinamarca por incompatibilidad de caracteres genéticos. Toma, changa tu mecate.

Pues parece que su mecate va tomando don Alfredo Castillo, el impoluto comisionado presidencial para no solamente poner en paz, sino determinar el desarrollo del estado de Michoacán, según dice su nombramiento. Por ahí apareció la foto de su conciliación con uno de los muchos mafiosos de la región michoacana. Lo peor es que un personaje que maneja situaciones en las que la intelligenzia juega papel protagónico, se atreva a decir en su defensa que él no sabía con quién estaba hablando.

Ser casto y puro puede ser peligroso. Pregúntenle a Lucerito.

El señor Castillo, poderoso zar de Michoacán que tiene en su designación no solamente la obligación de poner a purépechas, tarascos, tecos, pirindas o mazatlecos en orden y desarmados, sino además promover el desarrollo económico del estado con un chingo de millones de pesos que nadie nos ha dicho de dónde van a salir; tiene el enorme reto de Robespierre.

Maximilien François Marie Isidore de Robespierre fue llamado el incorruptible por la Revolución Francesa, que, como todas las revoluciones, fue una pachanga sanguinolenta. Después de mandar matar a Danton, el incorruptible fue a la plaza de la guillotina.

El Danton de Castillo ya cayó, pero nadie se lo ha informado. El gobernador de Michoacán rendirá mañana o pasado su segundo informe de gobierno para dejarle el paso libre al presidente Peña Nieto —solicitado varias veces por ser liberado de este yugo— para nombrar un virrey, uno más, a solucionar problemas que no se resuelven a base de billetes, como pretende el Ejecutivo.

Pero estábamos en los lunares. Los acuerdos en lo oscurito. Las fotos de uno con personas comprometedoras, en el pulque o en la bala.

Don Alfredo Castillo ha construido su breve, meteórica y frágil carrera política en un radical ejercicio de procurador emergente del consumidor —ridículos sellos de clausura en hoteles que nunca cerraron— y una religiosa lealtad al Presidente de la República. Una lealtad que, a su tiempo, va a querer reclamar dividendos. Sobre todo si el señor Castillo logra cumplir lo que dice su mandato en Michoacán.

Yo dudo que lo haga.

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