Fidel, Fidel, qué tiene Fidel

Yo no sé si el vejete de las barbas decida recibir al Presidente de México para darle algunos consejos...

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Félix Cortés Camarillo 29/01/2014 02:23
Fidel, Fidel, qué tiene Fidel

Cuba sí, Cuba sí,

Cuba sí, yanquis no.

La cantamos todos. ¿O no?

 

El diario Granma lleva el nombre de la barcaza en la que Fidel Castro navegó en 1956 con 80 soñadores, de Tuxpan a su país para conquistar Cuba. Lo lograron y se van a cumplir más de 50 años en que la fiesta de Año Nuevo de Fulgencio Batista terminó en una fuga de cucarachas como la pinta El Padrino II en su versión del cine.

Granma se llama el principal diario —el otro es Juventud Rebelde— de Cuba, y es el órgano de difusión del partido comunista en el poder y de Fidel Castro como su epónimo conductor. Don Enrique Peña Nieto firma un artículo mal redactado, que ayer publicó Granma. Se titula La voz de nuestra región se fortalece. El texto se dedica a elogiar no solamente los innegables logros de Cuba en ciencia médica o atletismo. Dice el Presidente de México que “gracias al liderazgo cubano, la voz de nuestra región comienza a proyectarse en el mundo” (sic). Se refiere a la CELAC, joven asociación de países caribeños y latinoamericanos que diseñó Hugo Chávez y ahora trata de obtener liderazgos regionales.

Se le olvida al presidente Peña Nieto —o no tiene ni idea— que la voz de nuestra región se ha oído en el mundo gracias a voces sonoras como las de Díaz OrdazQuadros, Perón, Allende, Sandino, ArbenzEcheverría, Ortega o Dilma Rousseff, quien gallarda respondió a la información de que Estados Unidos le había estado espiando sus conversaciones privadas en los tiempos recientes. Canceló una visita de Estado a Washington.

No como otros.

En esa pléyade de líderes latinoamericanos, Fidel Castro ocupa un lugar especial. Su singular  circunstancia, su efigie y personalidad, la legitimidad de su lucha inicial,  han logrado desvanecer los errores de la Revolución Cubana, que han llevado a su pueblo a una crisis económica y una incertidumbre existencial notables de la que difícilmente se va a recuperar. El artículo del Presidente de México, como colaborador especial del diario Granma, parece un lastimoso ruego de que Fidel Castro le reciba.

El discurso de anoche de Peña Nieto ante el pleno de la CELAC ha sido afortunadamente breve, pero no ha ido más allá de promocionar las reformas legislativas que su gobierno ha logrado. Si Peña Nieto piensa que esas reformas, particularmente la fiscal, han despertado contento en su país y han hecho alguna aportación a la lucha contra el hambre y la injusticia social que por la mañana Raúl Castro nos dijo, en su discurso, era el tema troncal de esta asamblea, está mal informado.

Algún embrujo conserva Fidel Castro, especialmente para los nacidos hace menos tiempo que nosotros. Si los americanos no pudieron, no pudieron con él, menos podrán los caribeños. Yo no sé si el vejete de las barbas decida recibir al Presidente de México para darle algunos consejos y recordarle el “comes y te vas” que le dijo Vicente Fox al teléfono; antes, cuando había presidentes, Fidel Castro los recibía. Hasta el momento en que escribo estas líneas, el uniforme Adidas que Fidel Castro usa, seguramente a cambio de un estipendio, sólo se ha visto recibiendo a Portia Simpson-Miller, cabeza de la delegación de Jamaica, y a Dilma Rousseff, presidente de Brasil.

Pues eso.

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