La historia sin fin

Según Goldman Sachs, México se convertirá en la séptima economía más grande del mundo en 2020 y aportará 7.8% del PIB mundial.

COMPARTIR 
Fausto Alzati Araiza 21/08/2014 01:04
La historia sin fin

Hace ya 25 años que Francis Fukuyama, exanalista de la Corporación Rand, y exsubdirector de planificación política del Departamento de Estado de Estados Unidos, publicó su paradigmático ensayo El fin de la historia. En ese definitorio y polémico texto el agudo politólogo plantea la irreversible hegemonía histórica, filosófica y práctica de la democracia capitalista como modelo objetivo del desarrollo político y económico de las naciones emergentes del planeta. Según el resumen ofrecido por el propio autor, su ensayo  “constituye un intento de explicación del acontecer de los últimos tiempos, a partir de un análisis de las tendencias en la esfera de la conciencia o de las ideas. El liberalismo económico y político, la ‘idea’ de Occidente, finalmente se ha impuesto en el mundo. Esto se evidencia en el colapso y agotamiento de ideologías alternativas. Así, lo que hoy estaríamos presenciando es el término de la evolución ideológica en sí, y, por tanto, el fin de la historia en términos hegelianos. Si bien, la victoria del liberalismo por ahora sólo se ha alcanzado en el ámbito de la conciencia, su futura concreción en el mundo material, será ciertamente inevitable”.

Conviene recordar que el ánimo en que Fukuyama adelantó esta profecía radical, que no deja espacio a modelos político-económicos distintos a la democracia capitalista en el futuro de la humanidad, estuvo influenciado por trascendentes acontecimientos históricos recientes, como el colapso de la aparentemente invencible Unión Soviética y el derrumbe del ignominioso Muro de Berlín. Pero transcurrido ya un cuarto de siglo, parece relevante y oportuno preguntarnos en qué medida los acontecimientos han respondido a lo esperado por Fukuyama, o si acaso la historia, así con minúscula, ha seguido su milenario andar caprichoso y se ha resistido a hacer realidad el fin de la historia. Y quizá cabe reflexionar también sobre si es sensato o no pensar que en un futuro más distante la predicción de Fukuyama pudiera llegar a concretarse.

Por fortuna, el propio Fukuyama se ha hecho las mismas preguntas y ha consignado sus respuestas en un artículo recientemente publicado en el The Wall Street Journal. En ese texto Fukuyama dice: “Hace veinticinco años, escribí el ensayo El fin de la historia para una pequeña revista llamada el Interés Nacional. Era la primavera de 1989 y para aquellos de nosotros, que habíamos sido atrapados en los grandes debates políticos e ideológicos de la Guerra Fría, fue un momento increíble. La pieza apareció unos meses antes de la caída del Muro de Berlín, justo en el momento que las protestas pro-democracia se llevaban a cabo en la Plaza Tiananmen de Beijing y en medio de una ola de transiciones democráticas en Europa del Este, América Latina, Asia y el África subsahariana.

“Mirando hacia atrás conviene comenzar con un punto obvio: El año 2014 se siente muy diferente al de 1989 (…) El problema en el mundo de hoy no es sólo que los poderes autoritarios están de nuevo en ascenso, sino también que muchas democracias existentes no lo están haciendo bien. (…) Así que mi hipótesis del final de la historia necesita una revisión seria, aunque creo que la idea subyacente sigue siendo esencialmente correcta.¨

Dicho de otro modo, no estamos aún ante el fin de la historia y más bien estaremos inmersos todavía por muchas décadas en los avatares y retos de la historia sin fin. ¿Y qué significa esto para México hoy? Según Goldman Sachs, México se convertirá en la séptima economía más grande del mundo en 2020 y aportará 7.8% del Producto Interno Bruto mundial, debido al aumento de la clase media y la rápida disminución de los índices de pobreza. Por tanto, el triunfo global de la democracia capitalista es de indudable relevancia para la reflexión sobre los retos y oportunidades que se presentan para México en el contexto inmediato de la historia sin fin.

                Twitter: @alzati_phd

Comparte esta entrada

Comentarios