Apremios legislativos

Las tácticas dilatorias y chantajistas favorecen al radicalismo.

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Enrique Villarreal Ramos 11/04/2014 01:43
Apremios legislativos

Ante la propuesta (y presión) del líder senatorial perredista, Miguel Barbosa que, ante el cúmulo de iniciativas, se debe diferir la discusión de las leyes en materia de telecomunicaciones y  energética, a un periodo extraordinario, y “así no legislar al vapor”, el coordinador de los diputados priistas, Manlio Fabio Beltrones, la calificó de “irresponsable”, dado el carácter prioritario que tienen para el país. En ello coincidió, el coordinador de los senadores del tricolor, Emilio Gamboa, al asegurar que lo congestionado de la agenda legislativa, no impedirá aprobar lo prioritario.

En réplica, Barbosa demandó a Beltrones “respetar los tiempos del Congreso”, y aseguró que la prisa como en el caso de la energía, responde más a intereses económicos “para quedar bien con los círculos de poder y con los intereses de fuera”, que a una obligación de discutirlo con responsabilidad. En cambio, pidió que en el actual periodo se aprueben las leyes de competencia económica, las correspondientes a la reforma electoral y la del DF.  Más allá de que, efectivamente, el trabajo legislativo está congestionado y de que se realice un periodo extraordinario de sesiones, las leyes en materia de energía y telecomunicaciones son prioritarias para la marcha económica del país, para acabar con la incertidumbre y los altos costos diarios que se deben pagar (por contribuyentes y consumidores) por no aprobarse, y sobre todo para poder detonar el anhelado crecimiento sostenido con tasas superiores a tres por ciento.

Claro, los opositores tienen otras prioridades. El argumento de Barbosa podría ser creíble sino fuera porque, su partido y la izquierda en su conjunto, se opusieron tajantemente a la Reforma Energética, de tal modo que sus leyes secundarias no podrán ser bien vistas ahora ni nunca. Su insistencia en una consulta popular que pretende echar abajo las modificaciones constitucionales, revela que la propuesta de aplazar la discusión de las leyes secundarias no es más que una táctica dilatoria, en estos momentos, con mayor utilidad interna que externa.

Es decir, cuando está por producirse el relevo en la dirigencia perredista, a sus cúpulas les resulta vital legitimarse ante sus cuadros y militantes, de que su organización asumirá una actitud “intransigente” y de “firme oposición” ante el gobierno federal. O también, puede ser una estrategia dentro del PRD, de corrientes opuestas a Los Chuchos, para presionar a su inminente líder nacional, Carlos Navarrete, para que se radicalice, y pueda darse un “obradorismo sin AMLO”. En ese contexto, debe verse el Frente por la Comunicación Democrática: busca obstaculizar las reformas y dar la última batalla a favor de Cárdenas.

Del lado panista, su empeño de que sean sus propuestas de ley las que se aprueben revelan exclusivamente un afán meramente chantajista-electorero, que le hace el juego a sus rivales históricos de la izquierda, y a su interior a Cordero, quien ha asumido las posiciones más extremistas, opuestas al pactismo.

En conjunto las tácticas dilatorias, chantajistas y electoreras, configuran un escenario político de polarización y enfrentamiento, que en nada favorece al crecimiento económico y al desarrollo social, y en cambio, si promueve el radicalismo. En el caso de la izquierda, la polarización político-electoral, el voto duro se irá con el “emblemático del antigobiernismo”, con AMLO, quien no se cansará de decir que Los Chuchos, hagan lo que hagan, “ya se vendieron al gobierno federal…”. En el PAN, el retraso en los acuerdos fortalece a los corderistas.

Entretelones

El periodo extraordinario de sesiones será de inmediato: la incertidumbre no debe prolongarse.

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