¿Bajo control?

La mayoría de los economistas de los bancos extranjeros que operan en México han destacado su preocupación por la elevación de precios.

Una de las cosas que más llega a preocupar es cuando la autoridad, en este caso el Banco de México, expresa que la inflación está bajo control. La pregunta es, ¿qué significa estar bajo control? Porque al día de hoy, millones de familias mexicanas pueden comprar mucho menos que hace seis meses, gracias a ese control.

Los datos hablan por sí solos: la inflación anualizada al mes de mayo alcanza ya 6.16 por ciento, la más alta desde el año 2009, pero si nos vamos a la canasta básica la situación es mucho peor, pues el incremento anualizado medido a dicho mes llega a 8.42, siendo el mayor aumento en más de 15 años. Y este indicador es, supuestamente, el más relevante en materia de pobreza para las autoridades mexicanas.

El índice de la canasta básica agrupa a los 82 productos considerados como indispensables, 78 de los cuales han aumentado de precio y siguen haciéndolo mes a mes. Así tenemos que, por ejemplo, durante el mes de mayo el jitomate aumentó casi 29 por ciento, el aguacate 18 por ciento, los chiles serrano y poblano 14 por ciento, y así podríamos seguir mostrando los casos de varios alimentos. Pero también siguen subiendo los precios del transporte colectivo, del gas LP que se ha incrementado 17 por ciento en lo que va del año y de los bienes del sector público casi ocho por ciento.

La mayoría de los economistas de los bancos extranjeros que operan en México han destacado su preocupación por la elevación de precios, manifestando que no ven cómo podrán frenar los incrementos ante la falta de instrumentos para su control.

El pretexto del dólar caro como uno de los responsables del aumento de precios en muchos productos ya se está cayendo. Ahora esperaríamos que muchos precios bajaran, ya que, de lo contrario, una vez más, los ganones serían los empresarios a costa de la población.

Aunado a esta inflación, está la reciente visita del secretario general de la OCDE, que curiosamente dos días después de las elecciones en el Estado de México y otras entidades, anuncia casi sorpresivamente que la dependencia bajó su pronóstico de crecimiento para la economía nacional de 2.3 por ciento a 1.9 por ciento para este año, cuando apenas hace algunos días el gobierno presumía de la buena evolución de la misma.

En su informe, la OCDE indica que el descenso en el ritmo de crecimiento del Producto Interno Bruto llevará aparejada una menor recaudación de ingresos que pondrían en peligro, otra vez, los planes de consolidación fiscal; y en sus recomendaciones, para no variar, está la necesidad de nuevos recortes en el gasto público. El documento referente a México termina con la cantinela tradicional de dicha organización sobre la necesidad de mejorar el sistema judicial, reducir la corrupción y elevar la calidad educativa. Es decir, cosas muy simples a desarrollar.

Estamos en un momento peligroso, tanto político como económico, y si no se atienden las causas y se intenta maquillar las cifras económicas, como han hecho con las situaciones políticas, crecerá el desánimo y el enojo. Por otro lado, con la inflación habida hasta el mes pasado, el aumento al salario mínimo de fines de 2016 ya queda superado, y si todavía habrá que esperar a diciembre de este año para su revisión, miles de familias empezarán a pasar hambre.

La liberación de la economía y la falta de regulación por parte del Estado hacen imposible que puedan controlar los aumentos de precios, no digamos de los productos de la canasta básica, lo cual sería fundamental, sino de otros, como las medicinas, que también han elevado de manera exagerada con el truco de poner un precio máximo fuera de toda proporción y venderlo siempre por abajo. ¡Qué afortunados somos los mexicanos que llevamos años y años comprando medicinas a precios más bajos que los registrados en los empaques! O mejor dicho, ¡qué fraude!

Esta inflación, o sea los aumentos de precios, que estamos sufriendo hará que la desigualdad económica y social crezca una vez más y sigamos siendo un país donde más de 50 millones de pobres estén cada día peor y un puñado estén cada día mejor.

Temas: