Todos tienen derecho

Día a día, la propuesta de un ingreso garantizado para todos cobra fuerza en muchos países.

Cada día es mayor la dificultad para conseguir un empleo digno en todo el mundo, y el calificarlo como “digno” significa que con el salario que se recibe se pueda tener acceso a los bienes básicos para el sustento de la persona y su familia. Vemos que los empleos que se ofrecen son de corto plazo o carecen de protección social, son pura eventualidad y explotación.

Por ello, es de destacarse que la revista The Economist, en su último número de mayo 23, contenga un artículo dentro de su sección Free exchange, sobre el Ingreso Ciudadano Universal (ICU), como lo hemos denominado en México, o Basic Income, como se conoce en inglés.

Dicho artículo recoge lo que comúnmente se acepta como el origen de esta propuesta y que se remonta al año de 1797, cuando uno de los padres fundadores de la nación estadunidense, Thomas Paine, reconocido por sus ideas liberales, decía que toda persona tenía derecho a recibir una parte de la propiedad común y sugería que a cada ciudadano se le otorgara una cantidad fija, que llevada a la actualidad equivaldría a dos mil dólares mensuales.

Lo importante a destacar es que hace ya más de dos siglos había propuestas que buscaban la igualdad entre los ciudadanos y que dispusieran de un mínimo garantizado de recursos para vivir.

Día a día, la propuesta de un ingreso garantizado para todos cobra fuerza en muchos países. Como ejemplos podemos mencionar que el ministro de Finanzas de Grecia, el señor Yanis Varoufakis ha declarado públicamente que es favorable a la introducción del ICU, no sólo en su país sino en el resto de Europa.

En las pasadas elecciones de Gran Bretaña, el Partido Verde (nada que ver con el nuestro) tenía en su plataforma política la introducción del ICU. Pero la noticia reciente más importante se ha dado en Suiza, donde una iniciativa popular ha ganado la partida al gobierno y ha logrado el número suficiente de firmas para que, en algún momento del año próximo se efectúe un referéndum para votar la introducción del ICU en ese país, con un monto mensual de dos mil 700 dólares.

El Consejo Federal de Suiza, naturalmente, ha puesto el grito en el cielo, esgrimiendo los argumentos ya tradicionales: que no hay el dinero suficiente para sufragarlo y, por lo tanto, habría que aumentar los impuestos personales, lo cual en efecto forma parte de todas las propuestas, gravándose más a los que más tienen para financiarlo; que puede provocar el cierre de empresas para irse a otro país porque los salarios aumentarían, lo cual, esto último, no es deseable, etcétera. No obstante, la oposición del Consejo, el referéndum se tiene que llevar a cabo porque, si una iniciativa popular logra el número necesario de firmas, se coloca por encima del gobierno.

En la región lombarda de Italia, el gobernador Roberto Maroni ha propuesto introducir el ICU de manera experimental para asegurar que todas las familias de esa región tengan el suficiente ingreso para sufragar sus necesidades básicas y para ello propone utilizar cerca de 260 millones de dólares del Fondo Social Europeo.

Por supuesto que la revista inglesa está en contra de la propuesta, arguyendo que es muy costosa e ineficiente y que no se pueden sustituir los subsidios actuales; aunque reconoce que una medida de tal naturaleza requeriría menos burócratas para administrarla.

El tema se hace más conocido por los ciudadanos. Incluso, el pasado mes de marzo se celebró en Estados Unidos el decimocuarto congreso anual de lo que ellos denominan Basic Income Guarantee. Lo plantean como una estrategia para combatir la pobreza y la desigualdad, así como también el desempleo.

En nuestro país ya ha habido propuestas de tal naturaleza e incluso en el Congreso tienen una desde hace

varios años. Sería conveniente sacarla de la congeladora y  considerarla. En lugar de estar tirando tanto dinero en administrar decenas de subsidios, se podría dar un ingreso mínimo a cada ciudadano, que sería financiado por la eliminación de tanto subsidio y, por supuesto, por una Reforma Fiscal que de verdad haga progresivo el Impuesto Sobre la Renta.

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