Acuerdo descafeinado

Que los banqueros paguen algo de los desmanes cometidos... los gobiernos siguen protegiéndo-los.

COMPARTIR 
Enrique Del Val Blanco 10/05/2014 07:34
Acuerdo descafeinado

A raíz de la crisis de finales de la primera década de este siglo y como consecuencia de la irresponsabilidad de los banqueros, se empezó a discutir en la Unión Europea (UE) el establecimiento de la famosa “tasa Tobin” para gravar las transacciones financieras. En 2011 se calculaba que si se gravaba con 0.1% la compraventa de acciones y bonos y con 0.01% los derivados, se recaudarían alrededor de 55 mil millones de euros al año, lo que le permitiría a la Comisión Europea financiar en parte el presupuesto de los miembros de la Unión.

Encabezaban la propuesta Alemania, a través de la canciller Merkel, y Francia, con el presidente Sarkozy. Para 2013 seguían las discusiones, pero avanzaban muy poco por la reticencia, principalmente, del Reino Unido. Asimismo, se había reducido la expectativa de ingresos a 30-35 mil millones de euros. La posición inglesa hacía inviable la propuesta, por lo que hubo de darse otro paso, y fue el uso de un recurso permitido en la UE denominado “cooperación reforzada”, que es un mecanismo que facilita salvar el veto de los países en contra, pero exige que al menos nueve países estén de acuerdo.

Por fin este mes de mayo, 11 Estados europeos: Alemania, Francia, Italia, Portugal, Grecia, Eslovenia, Austria, Bélgica, Estonia, Eslovaquia y España han anunciado el acuerdo denominado “de mínimos” para implementar la tasa a más tardar el 1 de enero de 2016.

Esta decisión, que por un lado significa un avance, por otro no deja contentos a sindicatos y organizaciones de la sociedad civil que lo califican como un “acuerdo descafeinado”. Esto se debe básicamente a que en la propuesta última no se van a gravar, en un inicio, todos los derivados y, además, la tasa de compraventa de acciones, que en su origen era de 0.1%, se propone dejarla en 0.01%, es decir, diez veces menos.

Los sindicatos han dicho que es un camino “parsimonioso y timorato” que deja muchos interrogantes para su puesta en marcha definitiva y sobre todo de aplicación entre todos los miembros de la UE.

Inglaterra, en su oposición, presentó un recurso ante el Tribunal de Justicia de la Unión aduciendo que el impuesto produciría efectos extraterritoriales e impondría gastos a los Estados miembros no participantes. El tribunal desechó el alegato y el comisario de fiscalidad de la Comisión Europea, el griego Algirdas Semeta, celebró la decisión del tribunal y dijo que era mentira lo que argumentaban los ingleses, pues estaba claramente demostrado que el establecimiento del impuesto no tendría efecto negativo alguno en los Estados miembros que no participen.

Sin duda el cabildeo de los bancos europeos en sus gobiernos ha hecho que la aplicación del impuesto se retrase y más grave, sobre todo, que se reduzca el monto del mismo para dejarlo, como dicen los sindicatos, descafeinado. Según señalan los medios de comunicación, el presidente Hollande en Francia, entre otros, ha sucumbido ante los dueños del dinero para reducir el impacto de la tasa, a pesar de que su antecesor fue uno de los más fervientes defensores de ella.

En momentos en que la discusión sobre la terrible desigualdad existente en Europa, está en auge y que no sólo los sindicatos y organizaciones no gubernamentales, sino la sociedad en su mayoría, quieren que los banqueros paguen algo de los desmanes cometidos, los gobiernos siguen protegiéndolos.

El grupo denominado por sus siglas en inglés Europe-PEN (European Progressive Economist Network) acaba de publicar un manifiesto cuya propuesta principal es que exista una regulación europea para el sector financiero, que impida la especulación y obligue a las entidades a colaborar con el gasto comunitario.

De esto se trata el impuesto sobre las transacciones financieras, conocido popularmente como tasa Tobin. Esperemos que en efecto empiece a funcionar en 2016 y poco a poco se llegue a la propuesta original de 2011. Es por el bien de la sociedad y la reducción de la desigualdad.

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red