Vejez y desigualdad

México, en pocos años, enfrentará un grave problema de personas que no tienen ningún plan de retiro...

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Enrique Del Val Blanco 03/05/2014 01:39
Vejez  y desigualdad

El mes pasado, la revista The Economist comentó en la portada y varias páginas interiores, el caso de las personas a las que se denomina en muchos países como de la tercera edad. El texto de la portada representaba a una persona, por la espalda, con pelo gris, diciéndole a su mujer, también de pelo gris, que “gracias a los viejitos como ellos la economía del mundo estaba amenazada por un estancamiento permanente, las proyecciones de China se estaban deteriorando y la desigualdad estaba creciendo”, a lo que su esposa contestaba: “Qué agradable querido”. Estos comentarios de la portada han recibido críticas en muchas partes del mundo y yo también creo que están fuera de toda realidad.

Según los datos aportados por la revista, en el siglo XX la población mundial se multiplicó por dos y la población mayor a 65 años se duplicó en sólo 25 años. Asimismo, la Organización de Naciones Unidas (ONU) considera que actualmente en el mundo hay alrededor de 600 millones de personas mayores de 65 años y para el año 2035 serán más de mil 100 millones, lo cual representará 13% de la población total. Y no son más, gracias a las políticas que se han implementado en muchas partes del mundo para el control de la natalidad, mismas que han permitido que ésta vaya a la baja. Aquí habría que mencionar que durante la docena panista, y por su cerrazón religiosa, en nuestro país se olvidó a propósito o dejó de fomentarse dicha política, aumentando los nacimientos que tantos años había costado que se redujeran, por el bien de todos.

Algunos de los comentarios de la revista son verdades obvias, como el que los mejor preparados viven más y desarrollan con eficiencia sus labores y que la edad mágica de los 65 años no significa nada en cuanto a las posibilidades de seguir teniendo una vida productiva y sana. Claro que esto sólo se puede referir a los que consideramos dentro del famoso 1% de la población, porque el resto no tiene las condiciones de educación ni, en muchos casos, físicas para seguir trabajando pasados los 65 años, según lo mencionan varios estudios comentados en la revista.

Pero en varios países desarrollados, esta mayor expectativa de vida ha provocado el abandono de las políticas de promoción de los retiros tempranos ya que están cambiando los planes de jubilación, por lo que las personas trabajan más para obtener su retiro en mejores condiciones. Por supuesto que esto aplica, como decíamos líneas arriba, a los más educados y que se encuentran en los deciles superiores de ingreso, ya que hay países como China, donde la mitad de población entre los 50 y 64 años de edad no ha completado la educación primaria, y México, que en pocos años enfrentará un grave problema de personas que no tienen ningún plan de retiro y tampoco pueden optar por trabajos mejores al no estar preparados.

Sin duda en este caso, como en muchos otros, la educación juega un papel fundamental en la vida de los seres humanos.

Y una vez más aparece el tema de la desigualdad. Tan sólo en Francia, según los cálculos del hoy ya muy famoso economista Thomas Piketty, las fortunas de los franceses de 80 años son 134% superiores a las de los que se encuentran entre los 50-59 años, siendo la brecha más grande desde 1930.

Pero lo sorprendente del análisis de la revista es que en ningún momento hablan de la problemática del empleo y de lo que significa el retraso en la jubilación de los que hoy tienen 65 años, que pueden seguir laborando sin problema alguno e incrementando sus recursos económicos, quitando a jóvenes la oportunidad de acceder a esos empleos bien remunerados. Según ellos, todo se resuelve en la manera en que los políticos responderán ante esta nueva situación.

Habría que mencionar que no se trata de una nueva situación, sino que es consecuencia de un modelo económico que lo único que hace es seguir ahondando la brecha entre los que tienen y los que no, y uno de los mejores ejemplos lo encontramos en el caso de las personas mayores de 65 años.

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