Posadas: las coincidencias...

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Enrique Aranda 02/03/2014 03:10
Posadas: las coincidencias...

De no ser intencionada, la referencia que apenas el viernes, en el Vaticano, hiciera el argentino cardenal Leonardo Sandri, exnuncio apostólico en México, respecto al asesinado arzobispo Juan Jesús Posadas Ocampo, en mayo de 1993, la misma debería ser identificada como una (más que) afortunada coincidencia y oportunidad... dados los hechos que se viven hoy en México, particularmente, la detención de Joaquín El Chapo Guzmán, el más importante capo a escala mundial.

Y esto no sólo porque el actual prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales y consejero de la pontificia Comisión para América Latina incluyó al mexicano entre los prelados latinoamericanos (supuestos) “mártires” de nuestro tiempo, junto con Óscar Arnulfo Romero y el argentino Enrique Angelelli, sino, fundamentalmente, por la explícita alusión que, usando palabras del beato Juan Pablo II, hiciera a que “las trágicas circunstancias de la muerte del querido arzobispo (jalisciense), junto con otras seis personas, han de ser un apremiante llamado a todos para erradicar la violencia causante de tanto dolor y muerte, como en el caso del abominable crimen del narcotráfico”.

Antes, él mismo había hecho referencia a “nuestros hermanos, víctimas de persecución, del terrorismo en general y del terrorismo de Estado en particular, de la violencia irracional y del narcotráfico...”.

Hoy, coincidentemente también, en El Semanario, órgano oficial de la arquidiócesis de Guadalajara, el exsecretario de Gobierno en las dos últimas administraciones panistas y abogado del cardenal Juan Sandoval, sucesor de Posadas en el caso, Fernando Guzmán, recuerda cómo, hace poco menos de 21 años, el prelado era asesinado en el aeropuerto de la capital de Jalisco, de 14 tiros disparados a menos de un metro de distancia, en hechos que aún hoy no acaban de ser aclarados, pero en los que existe constancia de la directa implicación igual de Guzmán Loera y Benjamín Arellano Félix, que del entonces jefe de la Policía Judicial federal, Rodolfo León Aragón, quien, a decir del último de los capos citados, le habría confiado que sabía que ni él ni los suyos había matado al purpurado porque (le habría dicho) “fuimos nosotros...”.

A la luz de lo anterior, entonces es menester insistir que la exitosa (re)captura de El Chapo, el 22 de febrero, abre la puerta para el pleno esclarecimiento de un crimen que, aquí como en la capital del catolicismo a escala mundial, sigue inquietando a muchos... amén de poner en entredicho la eficiencia y honestidad del sistema judicial mexicano.

Asteriscos

*No concluirá marzo, finalmente, sin que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) elija a un nuevo dirigente y, a juzgar por versiones de quienes en verdad saben lo que ocurre al interior del sol azteca, igual la tribu de Los Chuchos, Ortega y Zambrano, que los hombres del gobierno federal están “más que apostados a facilitar la llegada de (Carlos) Navarrete al cargo y a evitar que lo hagan (Cuauhtémoc) Cárdenas o, peor, (Marcelo) Ebrard”.

Veámonos aquí mañana, con otro asunto De naturaleza política.

 

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