Sal rosa del Himalaya

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Dore Ferriz 25/05/2014 00:02
Sal rosa del Himalaya

Todos los días consumimos sal. Los requerimientos diarios son de cuatro gramos. ¡Pero la gran mayoría, entre conservas y sazón, consume hasta diez gramos! Entonces elegir una, que sea completa y con elementos naturales es importante.

Desgraciadamente la sal de mesa estándar queda muy lejos de lo natural. Está compuesta por 97.5% de cloruro sódico (en altas dosis puede dañar los riñones y la presión arterial) y 2.5% de elementos químicos como absorbentes de humedad y yodo (dañan la función de la tiroides). Su proceso de secado requiere una temperatura mayor a los 650 ºC. No que actúe como la grasa y se sature. Pero, por obvias razones, altera la estructura química natural de la sal. Por si fuera poco, el uso excesivo de la sal de mesa modifica nuestro comportamiento frente a los alimentos, ya que es un generador del apetito y estimula su ingesta.

Por esta razón, quise escribir sobre la sal rosa del Himalaya. Es extraída de las minas más antiguas del mundo. Estas sales se formaron hace 250 millones de años en un ambiente libre de contaminación en la cordillera asiática. Es, sin duda, la sal más pura disponible. Contiene los mismos 84 elementos (en su proporción exacta) que la sangre humana requiere para que las células logren absorber y metabolizar funciones.

1. Regular el contenido de agua del cuerpo.

2. Equilibrar el exceso de acidez de las células (en especial las del cerebro).

3. Facilitar la digestión y absorción de nutrientes en el tracto intestinal.

4. Ayudar a limpiar la congestión y obstrucciones de mucosidades en los pulmones y nariz, sobre todo en casos de asma o fibrosis quística.

5. Previene calambres musculares.

6. Reafirma la estructura del esqueleto —puede aparecer osteoporosis cuando el cuerpo necesita más sal y la extrae de los huesos—.

7. Regular el sueño, al ser un hipnótico natural.

8. Prevenir la aparición de varices en las piernas.

9. Estabilizar los latidos irregulares del corazón —junto con el agua es esencial para regular la presión sanguínea—.

10. Equilibrar los niveles de azúcar en sangre y ayudar a reducir la tasa de envejecimiento.

La estructura única de los cristales salinos del Himalaya almacenan energía vibracional primaria. Todos los minerales y elementos traza de los cristales de sal están disponibles en forma coloidal —lo que significa que son tan pequeños que las células pueden absorberlos fácilmente—. Su consumo equilibra al organismo ya que no contribuye a aumentar la tensión arterial, como la sal de mesa convencional.

La sal del Himalaya es suave y delicada. Su color rosa se debe al contenido de minerales en su estado original. Es reconocida y aclamada mundialmente por la fineza de su textura y sus nutrientes, color y su rareza. Un regalo de la naturaleza. Si se observa bajo un microscopio de electrones, los cristales de esta sal poseen una perfecta estructura cristalina inmunes a las radiaciones electromagnéticas. No contienen contaminantes medioambientales ni fecha de caducidad. Se extraen y lavan a mano. No precisa de absorbentes de humedad.

La estructura de la sal cristalizada está equilibrada y sus 84 minerales se encuentran conectados en una estructura armoniosa. Esto significa que la energía contenida bajo la forma de los minerales puede ser fácilmente metabolizada por el cuerpo. Su efecto es 100% vitalizante. Regula y balancea funciones corporales, incluyendo la conductividad eléctrica de células sanas y la absorción de agua en las células. No retiene líquidos y es excelente para una dieta sana y saludable. Además, la ganancia neta del cuerpo es grande con cero pérdidas de energía.

La sal del Himalaya es reconocida mundialmente y es tan antigua como los orígenes de la Tierra.

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