Sueño eléctrico

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Dore Ferriz 23/03/2014 00:00
Sueño eléctrico

Cuando el estrés nos acosa, sólo deseamos una cosa: llegar a nuestra casita y dormir. Olvidar y darle vuelta a la hoja, esperando un nuevo día. Generalmente es más complicado. Con la tensión, el cuerpo se enfrenta a un reto y se prepara para reaccionar ante una situación difícil. Se activa el sistema nervioso y ciertas hormonas. El hipotálamo envía señales a las glándulas adrenales para que produzcan más adrenalina e hidrocortisona. Viajan por el torrente circulatorio y aumentan la frecuencia cardíaca, la respiración, la presión arterial y el metabolismo. Entonces los vasos sanguíneos se ensanchan para permitir una mayor circulación hacia los músculos, poniéndolos en alerta. Las pupilas se dilatan para mejorar la visión. El hígado libera parte de la glucosa almacenada para aumentar la energía del cuerpo. Y sudamos para refrescarnos... Así que dormir resulta más difícil de lo que el cansancio espera. Lo más probable es que no podamos pegar los ojos en toda la noche.

Todos reaccionamos al estrés de manera diferente. Algunas son abrumadas por el mal humor. Otras lo esconden y se dejan ver tras problemas alimentarios, abuso de tabaco o de sustancias ilegales. Si padecen de una enfermedad crónica, acrecientan los síntomas de su enfermedad.

Para asegurar nuestro descanso, podemos tomar un baño. Mejor aún en tina y con aromaterapia. Si no tienes tina, llena un balde con algo de aroma (puede ser a base de una infusión de hierbas). Remoja tus pies y con una vasija vierte el agua sobre tu cabeza, para que escurra por el cuerpo y las energías empiecen a equilibrarse. También puedes aplicar una técnica de meditación imaginando que esa agua es luz. El hígado es el órgano que reciente más el estrés. Por eso es importante tomar respiraciones que laxen nuestra tensión y dejar fluir cualquier pensamiento que se venga en mente.

¿Por qué es tan importante dormir?

De las 9 pm–11pm: debe ser un momento de relajación, ya que durante este periodo el cuerpo elimina las toxinas por medio del sistema linfático. No es el momento de adelantar menesteres para el siguiente día ni para aprovechar que los niños ya se durmieron para hacer actividades que falten a la relajación, provocando un efecto negativo para la salud.

De las 11 pm–1 am: durante un estado profundo de sueño, nuestro hígado emprende su desintoxicación.

De la 1 am–3 am: igualmente e idóneamente en un estado de sueño profundo, inicia el proceso de desintoxicación de la vesícula biliar.

De 3 am–5 am: se desintoxican los pulmones. En ocasiones, durante este horario se producen ataques de tos. Cuando el proceso de desintoxicación ha alcanzado el tracto respiratorio es mejor no tomar medicamentos para la tos, porque interfieren en el proceso natural de la eliminación tóxica.

De 5 am–7 am: le toca al colon. Es hora de ir al baño y vaciar el intestino.

De 7 am–9 am: absorción de nutrientes en el intestino delgado. El horario perfecto para tomar el desayuno. Si estás enfermo debes desayunar más temprano (6:30 am). Si haces ejercicio, el mejor horario para mantenerte en forma es a las 7:30 am. Quienes se saltan el desayuno deben cambiar el hábito. Tómenlo aunque sea de 9:00 y 10:00, para evitar una baja severa de glucosa y un almacenamiento inútil de grasa.

Dormirse tarde o despertar tarde restringe la eliminación de las toxinas que tu cuerpo quiere rechazar. Debido a la complejidad de la producción de sangre y su función como apoyo para todo el cuerpo. Hasta cierto punto, el respeto al sueño es la paz del cuerpo. Un sueño eléctrico que desconecta y recarga.

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