Alimentación durante la quimioterapia

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Dore Ferriz 02/02/2014 00:00
Alimentación durante la quimioterapia

Siempre es difícil y doloroso escribir sobre este tema. Sin embargo, lo considero primordial. Hay tantos casos de cáncer... que asusta. Muchos hemos vivido estos momentos de angustia. La quimioterapia es maravillosa, es esperanza y alivio. Pero su método es tortuoso. Destruye las células cancerosas, sí; pero también altera el sistema digestivo, el apetito y la capacidad de comer. Repercute de forma importante en la boca porque es en la cavidad oral donde hay células en constante renovación. Afecta al aparato digestivo, lo inflama y provoca llagas en la boca y el esófago. Náuseas, vómitos, anorexia —entendida como falta de apetito—, diarrea o estreñimiento, pérdida o ganancia de peso y cambios en el sabor, síntomas sicológicos como la depresión o la ansiedad, pueden influir sobre la nutrición.

El objetivo principal antes, durante y después de los tratamientos es ingerir las calorías adecuadas para mantener el peso y las proteínas correctas para optimizar su sistema inmunitario, sus fuerzas y su tolerancia a los tratamientos. Cuando se esfuerce por ingerir las calorías y proteínas adecuadas durante la quimioterapia, intente seguir una dieta equilibrada para minimizar las deficiencia de nutrientes y pida a su médico o dietista información sobre si sería adecuado para usted tomar un suplemento multivitamínico.

Para los pacientes de cáncer, la dieta y la nutrición durante la quimioterapia deben de estar basadas en lo que puedan tolerar y en ayudar a controlar síntomas tales como las náuseas, los vómitos, la diarrea, el estreñimiento, las alteraciones en el sentido del gusto, la sequedad bucal, dolor o llagas en la boca, la falta de apetito, la sensación de saciedad anticipada y la fatiga. Es importante controlar estos síntomas y mantener simultáneamente los objetivos en relación con una ingesta adecuada de calorías y proteínas.

Es aconsejable comer entre una y tres horas antes de la sesión de quimioterapia. Seguir una dieta baja en grasas de fácil digestión, durante los días de tratamiento y los dos o tres días posteriores. Fraccionar la alimentación en seis tomas diarias o más. Comer poco volumen en ingestas frecuentes. También comer tibio y lo más inodoro posible. Existen numerosos regímenes dietéticos especiales que se promocionan para combatir o tratar el cáncer, incluyendo programas como el macrobiótico, la terapia Gerson, el régimen Livingston-Wheeler, el régimen Kelley-González y la terapia con agropiro o triguillo (“pasto de trigo”).

La alimentación de protección entre ciclos de quimioterapia es la base que conviene seguir de forma consolidada mientras dure el tratamiento.

Tomar cinco raciones al día de frutas y verduras.

Los líquidos ayudan a producir orina y a disminuir el estreñimiento. A prevenir los problemas del riñón y de la vejiga. A reemplazar los líquidos que se pierden con el vómito y la diarrea. Eliminan las toxinas del cuerpo.

Comer suficientes calorías porque son combustible para el cuerpo. Para realizar todas sus funciones, incluyendo la curación.

Las proteínas ayudan a desarrollar los músculos, los huesos, la piel y la sangre. Ayudan a que su cuerpo sane y combata infecciones. Muchos estudios han demostrado que el consumo de proteína animal sólo alimenta a los tumores. Varios casos se han logrado revertir con proteína vegetal como leguminosas y champiñones. Pregunta al médico sobre las proteínas en polvo instantáneas u otros suplementos de origen vegetal.

Prueba nuevos alimentos y recetas.

Come pequeñas porciones con frecuencia y despacio.

Come un bocadillo o una merienda sana en vez de una comida, si no tiene hambre.

Prueba comer en un sitio distinto.

Sal a caminar antes de comer.

Completa tu dieta con las vitaminas naturales en frutas, verduras y granos.

Si vives solo y no tiene ganas de cocinar, pregunta a tu médico sobre programas de distribución de comidas a domicilio.

Es conveniente recordar la importancia de la prescripción facultativa de cualquier tipo de suplemento dietético, ya que actualmente falta evidencia científica que avale la toma de este tipo de productos como una ayuda en el tratamiento del cáncer.

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