Veinte años del TLCAN: logros y agendas pendientes; urgencia de acelerar el paso

Nuestros destinos se encuentran atados, no hay espacio para distracciones.

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Columnista invitado Global 02/01/2014 00:42
Veinte años del TLCAN: logros y agendas pendientes; urgencia  de acelerar el paso

Beatriz Leycegui Gardoqui*                                                                                                                             

El principal objetivo del TLCAN fue promover el comercio y los flujos de inversión en  América del Norte, al contemplar la eliminación o reducción de los obstáculos que existían en ambos ámbitos. Como consecuencia de la apertura, de 1993 a 2012 las exportaciones de México a Estados Unidos y Canadá se multiplicaron 572% (de 44 mil millones a 300 mil millones de dólares). Para México, América del Norte representó en 2012, 81% de sus exportaciones totales. 

Por otra parte, los flujos anuales de inversión de América del Norte a México crecieron 515% de 1993 a 2012, recibiendo 209 mil millones de dólares, cantidad que representa 54% de la inversión total extranjera en esos años.

Con algunos matices, la política comercial de México no ha variado de rumbo en casi tres décadas. Lo anterior, por la contribución tan importante que han tenido las exportaciones en su crecimiento económico. Concretamente, de 2004 a 2011 el crecimiento de las exportaciones de México al mundo representó más de la mitad del crecimiento de su PIB. Dada la participación de América del Norte en las exportaciones totales de México, esta región explica una parte significativa del crecimiento económico de México durante el periodo.

A pesar de lo anterior, la contribución del TLCAN a la economía de México podría haber sido aún más grande de haberse atendido con mayor prontitud y plenitud la agenda de competitividad interna, así como la de la región. La interna se centra en la atención a las reformas estructurales (fiscal, laboral, energética, telecomunicaciones, financiera y educativa), infraestructura, competencia económica, innovación, Estado de derecho y seguridad pública, entre otros temas. En fechas recientes han habido avances en las reformas estructurales, sin embargo su implementación a través de la legislación secundaria será fundamental para determinar su impacto.

Por otro lado, entre los principales elementos de la agenda de competitividad de América del Norte se encuentran: 1. Frontera del siglo XXI. Asignar mayores recursos a la infraestructura física y tecnológica en las zonas fronterizas, en los corredores de transporte hacia el interior de los tres países, simplificar los trámites aduaneros, adoptar sistemas de administración de riesgos y ampliar los de predespacho de carga. 2. Cooperación regulatoria. Atender los obstáculos no arancelarios, principalmente los asociados con las reglamentaciones técnicas o medidas sanitarias o fitosanitarias, que tienen que cumplir los productos al ser exportados. 3. Coordinación sectorial. Incrementar la integración en las industrias en las que existe mayor integración productiva (e.g. automotriz, aeroespacial y eléctrico-electrónica). 4. Liberalización de sectores estratégicos. Telecomunicaciones, trasporte aéreo, terrestre y marítimo, entre otros.

Ante la dificultad de profundizar la relación comercial a través de las instituciones del TLCAN u otras instancias bilaterales y trilaterales creadas con posterioridad, y a pesar de los riesgos que puede implicar, los siguientes acuerdos megarregionales en negociación pueden representar una oportunidad: el Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP) que actualmente negocia México con sus dos socios de América del Norte, junto con nueve países más y el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) que negocian la Unión Europea y Estados Unidos y, que México y Canadá han solicitado ser parte.

En un mundo donde el comercio se ha transformado a través de la creación de cadenas globales y regionales de producción; en el que la producción retorna a América del Norte por la reducción en el diferencial de costos laborales entre México y China y el aumento de costos de transporte y energía; es preciso actuar con diligencia. Deben alinearse de nuevo las voluntades de políticos, empresarios y sociedad civil de los socios del TLCAN que permitieron su creación, a través de una visión estratégica común. Nuestros destinos se encuentran atados, no hay espacio para distracciones.

 

*Socia de SAI Derecho y Economía y ex subsecretaria de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía.

blg@sai.com.mx

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