El nuevo modelo educativo

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Carlos Ornelas 22/01/2014 02:32
El nuevo modelo educativo

La Secretaría de Educación Pública lanzó la convocatoria a los Foros de Consulta Nacional para la Revisión del Modelo Educativo, el 15 de enero. En los “documentos base” presenta su diagnóstico, propósitos y el esbozo de un programa que tiene como fin establecer las bases del Servicio Profesional Docente. En el documento que ofrece la SEP para la educación normal, aunque sin llegar a la descalificación total, plantea un diagnóstico devastador de las escuelas normales públicas.

La SEP critica la variedad y abundancia: “... del total de instituciones públicas existe una diversidad entre las que se encuentran las escuelas normales experimentales, rurales, indígenas, beneméritas estatales y nacionales, centros regionales de educación normal e institutos… cinco Centros Regionales de Formación Docente e Investigación Educativa con la figura legal de organismos públicos descentralizados y que ofertan (sic) programas autorizados para la formación de docentes”. Además, con pocas conexiones entre ellas, excepto que su control depende, en la mayoría, de fieles del SNTE.

La SEP es más severa en el juicio acerca de la calidad de esas escuelas: “... los programas de mejora instrumentados en los últimos 28 años no han logrado impactar en el cambio de las prácticas docentes… (no cuentan) con programas efectivos de mejora del profesorado y de prácticas educativas en las aulas que eleven sustancialmente la calidad en la formación docente”.

Las expectativas de la SEP están en el Plan Integral de Diagnóstico, Rediseño y Fortalecimiento del Sistema de Normales Públicas. El documento base no oculta sus aspiraciones centralistas: “El plan será un instrumento de planeación de carácter nacional que articulará los distintos programas y acciones estratégicas en materia de educación normal y en el cual se establecerán mecanismos de coordinación y evaluación para la atención integral de la formación de maestros”.

El texto explica, con cierta claridad, lo que se espera del plan, es lo que en teoría llamamos el currículum formal: “El propósito fundamental de la transformación de la educación normal es el fortalecimiento de la formación profesional docente centrada en el aprendizaje de los estudiantes, que asegure la calidad en la educación que impartan las instituciones y la competencia académica de sus egresados”. Hasta aquí no hay ambivalencia, pero a alguien de la SEP le ganó la vena de biología poética; el párrafo continúa con la perorata: “… con una visión homeostática que permita mantener constante la calidad de las condiciones internas respecto a las externas, mediante procesos abiertos dinámicos y flexibles”. ¿Entenderá alguien este guisote?

Más adelante se exhibe el currículum oculto, el afán de controlar todo desde el centro, de tener un sistema coherente: “Los gobiernos locales presentan diferencias en la gestión institucional de la formación docente, por lo que es necesario definir un marco normativo común en donde las entidades federativas y la autoridad federal establezcan criterios de calidad”. Este es el verdadero propósito, el fin último de ese plan. La SEP espera que en esos foros se profundice en esas ideas y se legitime su hacer futuro.

Habiendo dicho eso, confieso que no me parece mal.

No pienso que con este plan se eleve la calidad de las escuelas normales en automático. Sin embargo, sienta las bases de cambios institucionales en la gobernación de las escuelas normales públicas. Hay cierto afán de racionalidad burocrática que implica restarle poder al SNTE. Por ejemplo, de los foros saldrán propuestas de que los concursos de oposición para nuevas plazas sean más abiertos, con reglas claras y jurados independientes. Es posible que se propongan líneas concretas de acción y se institucionalice que las direcciones de plantel se otorguen mediante concursos abiertos y nuevas reglas.

Pero no será fácil. Conjeturo que la SEP no las tiene todas consigo. No creo que los gobernadores de los estados se arriesguen a cambios en las reglas del juego que les pueden acarrear problemas. No quieren que se muevan las aguas. Mi intuición me dice que si no contentos, sí están conformes con la situación actual. A la mayoría no les interesa la educación ni su reforma.

¿Tendrá la SEP poder suficiente para apretar tuercas?

                *Académico de la Universidad Autónoma Metropolitana

                Carlos.Ornelas10@gmail.com

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