Perdimos las prioridades

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Armando Salinas Torre 30/04/2014 02:26
Perdimos las prioridades

¿Qué estamos debatiendo? ¿Discutimos las políticas públicas sobre los principales problemas de los mexicanos o quiénes son peores que otros?

Cuando escribo estas líneas aún no ocurre el debate entre los candidatos para la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, sin embargo, estimo que será una continuidad de lo que padecemos a nivel nacional y regional en la política mexicana, aunque ojalá me equivoque y se centre en los verdaderos problemas nacionales, así como en las propuestas para generar bienestar común, rescatar la dignidad de la persona así como la construcción de ciudadanía, que es para lo cual se fundó dicho partido, al igual que el Estado como organización político-administrativa.

Estimo que los temas básicos en torno de los cuales deberíamos reorientar el debate son, principalmente, seguridad, alimentación, salud y educación, y de ahí se van derivando otros que surgen de los avances contemporáneos de la vida, tales como el energético, telecomunicaciones, entre muchos otros. Aunque desafortunadamente aún no logramos ni siquiera superar los problemas básicos de debate.

Por ejemplo, aún no existe claridad de rumbo respecto de la conformación de instituciones confiables y eficaces para garantizar la seguridad de los habitantes de este país, a pesar de que en forma reiterada los gobiernos responden con la disminución de los índices de delitos (que en realidad son de denuncia) o de la captura de importantes delincuentes (aunque las estructuras continúen afectando a la sociedad, sobre todo sus redes de protección institucional), sin embargo, el verdadero objetivo: la sensación de seguridad y los índices de confiabilidad en las instituciones de seguridad no está en el centro de los objetivos de las políticas públicas y de las evaluaciones.

Otra de las necesidades elementales de una población es la alimentación, de acuerdo con datos de 2008 de la UNICEF, casi 20 millones de habitantes en nuestro país sufría de carencias alimentarias, mientras que la producción y comercialización de alimentos nutritivos se encuentra al margen de las discusiones más importantes. Cabe señalar que no sólo se trata de distribuir en forma gratuita alimentos, sino además generar una cultura y concienciación de la alimentación nutritiva, saludable y balanceada.

En esta misma línea argumentativa, de los temas que se encuentran al margen de las prioridades en los debates políticos de todos los niveles, están ausentes los servicios de salud que muestra rezagos impresionantes y verdaderamente lamentables en nuestro país en el presente siglo. La sociedad requiere calidad, eficiencia y suficiencia en los servicios de salud y las autoridades responden únicamente con respuestas mediáticas. Al respecto también nos hace falta una encuesta de satisfacción del usuario, en el que se exprese la opinión sobre el tiempo en que se les agenda las consultas, la calidad de las mismas, la suficiencia de médicos y servicios de enfermería, así como de medicamentos, entre muchos otros temas que quedan al margen de los debates políticos, y sin que se responda a las necesidades inmediatas y más apremiantes de nuestra sociedad.

Finalmente, y no menos importante, son los servicios educativos, que son la llave para responder a casi todos los problemas de la sociedad, puesto que, en la medida que atendamos esta materia, responderíamos al resto de los problemas, sin embargo, el nivel de marginamiento de la escena pública de esta materia, ha sido de atraso y abandono de todos los demás.

Cómo vamos a formar a los policías que ni siquiera saben leer o escribir, o los que saben, no entienden lo que leen ni mucho menos pueden expresarlo correctamente. Cómo podemos brindarles mejores oportunidades laborales a la sociedad para superar esa pobreza alimentaria por ellos mismos, si carecen de una educación adecuada para conseguir un empleo o uno con mejor remuneración. Cómo podemos generar auditores ciudadanos de los servicios de salud, si no conocen sus derechos fundamentales y los mecanismos adecuados para hacerlos valer. Cómo vamos a elevar el nivel de enseñanza en la generalidad de las escuelas, no sólo en algunas, si ni siquiera tenemos el número de maestros y escuelas que requiere nuestro país.

Qué alejados están las discusiones de los políticos de las necesidades, incluso básicas, de la población.

                *Abogado postulante

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