¿Y la estrategia?

En general, los gobernantes en turno están pensando en las próximas elecciones, y no en las siguientes generaciones.

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Armando Salinas Torre 05/03/2014 01:58
¿Y la estrategia?

¿Por qué padecemos una delincuencia crecientemente insaciable y violenta, además de que la sensación de inseguridad no disminuye con las detenciones espectaculares?

Una de las razones es porque la sorpresa mediática es momentánea y pasajera, en tanto que lo que perdura y trasciende demanda una atención permanente, sistemática, planificada y mucho menos espectacular.

En general, los gobernantes en turno están pensando en las próximas elecciones, y no en las siguientes generaciones, sin duda alguna que se trata de una especie de sobrevivencia política, aunque se trate de una visión de corto plazo y, para muestra podemos analizar los últimos sexenios priistas y los dos sexenios panistas.

La percepción de la recurrencia de las crisis económicas, así como de la inseguridad entre la sociedad generó una idea de cambio que interrumpió la denominada dictadura perfecta y, de igual forma concluyó, tempranamente, la alternancia democrática.

Sin embargo, las crisis económica y de inseguridad aún se padecen en forma evidente, aunque haya quien no quiera verla o hablar de ello. En materia de inseguridad, cabe recordar que hace unos días asesinaron a un joven dentro de la Universidad de Ecatepec, en el Estado de México y, en atención a ello los jóvenes estudiantes se manifestaron para demandar mayor seguridad. Este acontecimiento trae a la memoria el asesinato de otros jóvenes en la entrada del Tec de Monterrey en Nuevo León.

La espectacular detención de los grandes capos del crimen organizado contrasta con la opacidad de la evaluación y seguimiento de las propuestas que en su momento hicieron las comunidades estudiantiles, académicas y de investigación del Tec de Monterrey, así como de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Ambos documentos de dichas instituciones de educación superior e investigación tienen sus particularidades, sin embargo, tienen grandes coincidencias, como la supervisión ciudadana, objetiva, parcial e independiente de las políticas públicas; la certificación de las capacidades de los integrantes de las instituciones de seguridad a partir de un cambio en los perfiles que brinden confianza y seguridad a la población, en lugar de que sólo se privilegien la imagen de fuerza y obediencia, entre otras.

Se anuncia constantemente que se han creado los centros de control de confianza nacionales y estatales, así como aplicado diversos exámenes y certificaciones en estas materias, sin embargo, poco o nada se ha informado que dichas políticas públicas se hayan analizado y supervisado por especialistas en la materia que, a partir de opiniones técnicas y objetivas, vayan más allá de la simple numerología e informes burocráticos sobre el cumplimiento de esas recomendaciones. Lo importante es analizar y conocer qué grado trascienden las evaluaciones y certificaciones de esos perfiles en las instituciones de seguridad en la percepción ciudadana y en la propia cotidianidad social.

La violencia e inseguridad sigue constante a lo largo y ancho del país a pesar de detenciones espectaculares, sin menoscabo del esfuerzo para lograr esas aprehensiones, pero en tanto no se logre un cambio de paradigmas en la atención de este fenómeno, continuaremos padeciendo instituciones de seguridad pública corruptas e ineficaces que generan desconfianza.

Es indispensable colocar en su justa dimensión la reaprehensión de El Chapo Guzmán y la formación de instituciones que efectivamente brinden confianza y seguridad a la sociedad.

                *Abogado postulante

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