20 años después

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Armando Román Zozaya 26/03/2014 01:59
20 años después

Son 20 años ya desde aquel terrible día en el que fue asesinado Luis Donaldo Colosio. La verdad, aunque suene muy trillado, parece que fue ayer: qué rápido han pasado estas últimas dos décadas. ¿Cuánto ha cambiado el país? ¿Qué tan diferente es el México de hoy al de 1994?

Me temo que, lamentablemente, las cosas hoy en día no son mucho mejores que en ese entonces. Por ejemplo, todavía hay millones de pobres, la desigualdad es un problema grave y la economía informal es gigantesca. Asimismo, estamos sumidos en una crisis de violencia, de inseguridad. De la misma forma, nuestros políticos siguen haciendo lo de siempre: despilfarrando los dineros públicos, cayendo en corruptelas, brincando de un partido a otro, nunca pagando consecuencias por sus pifias.

Sí: el país de hoy no es claramente superior que el de hace cuatro lustros. De hecho, en algunos aspectos, hasta hemos retrocedido: mientras que en 1994-2000 construimos el IFE, en 2000-2014 nos dedicamos a minarlo, a socavarlo, hasta que, por fin, lo destruimos totalmente. Por ello, a pesar de que gastamos miles de millones de pesos en nuestros procesos electorales, estos suelen ser cuestionados.

Aunado a ello, hace 20 años teníamos todavía bastante petróleo; hoy ya no. Esto le resta fuerza a nuestro de por sí endeble sistema fiscal, el cual depende abrumadoramente de los ingresos petroleros del país. Por si fuera poco, durante los años del panismo, no fueron utilizados sabiamente los excedentes generados por los elevadísimos precios del petróleo que fue exportado. ¿O dónde están los casi diez mil millones de dólares extra que, por varios años, ingresaron a México en 2000-2012? Repito la pregunta: ¿dónde?

Es también importante destacar que, mientras a mediados de los años noventa éramos una sociedad llena de jóvenes, a partir de esta década, poco a poco, nos iremos convirtiendo en una en donde haya más y más viejos, tanto en el total de la población como en comparación a los mexicanos en plena juventud y en plena edad laboral. Esto es un reto mayúsculo: ¿cómo cubriremos los enormes gastos en salud y pensiones asociados a una comunidad en la que hay una alta proporción de adultos mayores? En los últimos 20 años, excepto por la introducción de las Afores, no hicimos mucho al respecto. ¿Así seguiremos?

Nuestros bosques, lagos, ríos y mares se han desgastado notablemente entre 1994 y el presente año. Por ejemplo, ahí está el caso de Cuatro Ciénegas, Coahuila, paraíso natural que, poco a poco, hemos aniquilado. También están los muchos montes en Michoacán que han sido talados ilegalmente.

¿Ha habido también cambios positivos desde 1994? Sí: a pesar de todos sus defectos, nuestro sistema político ha mejorado; hoy es menos opaco, más abierto. Asimismo, nuestra economía cuenta con un perfil que, si bien está lejos de lo óptimo, sí es más deseable que el prevaleciente hasta finales de los años ochenta. La sociedad como tal también se ha transformado: hoy somos un poco menos apáticos, y hay diferentes ONG cuyas acciones y propuestas son sumamente valiosas.

Son 20 años. Se dice fácil, pero, es casi una generación. Quienes éramos jóvenes cuando Colosio fue asesinado, somos hoy padres de familia, empleados, empresarios, burócratas, etcétera. Y en otros 20 años, estaremos cerca de la última etapa de nuestras vidas. Para entonces, 1994 se verá incluso todavía más lejos, obvio, pero estoy seguro de que, otra vez, parecerá que fue ayer.

¿Cuando llegue ese momento podremos ver hacia atrás y, al contrario de lo que ocurre hoy, apreciar que México se transformó para bien en todo sentido y sin lugar a dudas? Esperemos que, a 40 años de la muerte de Colosio, los diarios y noticieros no tengan que reportar que, además de que se conmemora aquel fatídico 1994, algún estado del país es un caos, hay secuestros por todos lados, hay más millones de mexicanos sumidos en la pobreza, etcétera. Y es que si eso ocurre en 2034, ocurrirá siempre. A ver, pues, qué sucede.

                Twitter: @aromanzozaya

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