El diseño antes del diseño

La actividad ha sido la que ha conformado nuestro entorno, desde las ciudades hasta la arquitectura.

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Antonio Toca 28/12/2013 00:00
El diseño antes del diseño

Cualquier definición es sólo un intento para aclarar qué es o qué significa algo. La palabra diseño define pero también —y eso es lo contradictorio—, en algunos casos, ha limitado y oscurecido su significado. Aunque el término diseño tiene ya más de 100 años de usarse a nivel internacional, no existe una definición precisa que sea aceptada a nivel general, aunque su impacto es enorme. Sin embargo, la comprensión de lo que el diseño significa es muy importante. A nivel pedagógico, parece obvio que la educación de cualquier diseñador debe incluir una noción clara de lo que es el diseño. Para la investigación, en cualquier trabajo teórico o empírico en el que el diseño tiene un resultado, una definición clara permite verificar la validez de esos resultados. Por último, es básico que para incrementar la investigación sobre diseño se tenga una definición bien aceptada.

La definición de la palabra diseño no sólo es ambigua; lo grave es que no revela su verdadero significado ni la enorme variedad y amplitud de sus actividades. Enfatizar este aspecto es importante porque la actividad que se ha intentado definir es mucho más antigua de lo que se ha supuesto. Aunque el término diseño es relativamente nuevo, porque se comenzó a usar como tal en Italia y Francia, durante el siglo XVI, la definición más conocida es la que lo ubica en el siglo XIX como diseño industrial.

Sin embargo, aunque es evidente que la actividad de hacer o fabricar es la que ha distinguido al hombre, no se han reconocido sus implicaciones; de hecho, es tan antigua que se remonta a la aparición del Homo faber —el hombre que fabricaba artefactos—. Esa confusión ha sido muy grave, porque ha causado que la actividad del diseño sea menospreciada —o ignorada— en muchas instituciones, en la jerarquía de las profesiones, en algunas universidades y en organismos que supuestamente se interesan en la innovación y la tecnología aplicada.

Recientemente se han realizado algunas investigaciones que muestran —con evidencias— que el diseño tiene un origen que no ha sido reconocido, aunque hubo un diseño antes del diseño, y que reconocerlo permitirá modificar radicalmente tanto la importancia de esta actividad como su apreciación social. La actividad del diseño ha sido la que ha conformado nuestro entorno —desde las ciudades, la arquitectura, el mobiliario y los artefactos— y por lo tanto es la más antigua y la que incluye a todas esas actividades. Eso será una sorpresa para muchos, porque erróneamente se ha asumido que la arquitectura es la “madre” de las artes, cuando en realidad es que es sólo una de las escalas del diseño.

Las definiciones que se han dado sobre el diseño se remontan a la aparición de la escritura y de la historia. Antes de eso, el hombre prehistórico realizó esa actividad sin que queden registros de cómo evolucionó, excepto por los restos de artefactos que aún existen, cuyo origen se puede fechar con diferentes criterios: desde 2.6 millones de años, con el uso de piedras labradas; 400 mil años, con la fabricación de herramientas de piedra; o 7 mil años, con la aparición de las ciudades y la arquitectura. Con esas evidencias no sólo se puede verificar cómo se han dado las transformaciones de los artefactos con el paso del tiempo; lo importante es que se revela el origen de una actividad que ahora definimos como diseño y su sentido y significado primordial: la creación y fabricación de artefactos.

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