Cirila pega a Cirilo

Ver a un hombre siendo maltratado por una mujer resulta chistoso.

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Anna Bolena Meléndez 28/05/2014 00:00
Cirila pega a Cirilo

Un experimento demostró que la empatía entre la violencia de hombres hacia mujeres y de mujeres hacia hombres es completamente diferente.

Una pareja discute en la calle, el hombre maltrata a la mujer, la agarra toscamente de la cara, pareciera que la va a golpear. La gente que por ahí pasa mira con molestia, varios hombres terminan amenazando al Cirilo golpeador y diciéndole que si sigue adelante lo van a agarrar a trancazos.

El mismo caso se repite, pero ahora es Cirila la que golpea y maltrata a Cirilo. La gente que camina a su alrededor, más allá de defender a Cirilo o sacar la cara por él, se ríe.

¿Qué está mal aquí?

Es obvio. En una cultura machista como la que hemos vivido, el hecho de ver a un hombre siendo maltratado por una mujer resulta chistoso, casi como una revancha de género por todas aquellas mujeres que han sido brutalmente golpeadas.

Eso no está bien. Porque con violencia no se erradica la violencia. No está bien ni que él le pegue a ella ni que ella le pegue a él y mucho menos está bien que él lo permita sólo porque ella es mujer y no puede hacer nada al respecto.

Este experimento arrojó unos datos que hablan de que alrededor de 40% de la violencia entre géneros es de la mujer hacia el hombre.

El 40% es casi la mitad, y si estamos hablando de casi la mitad quiere decir que la violencia femenina va en crecimiento. El feminismo no se trataba de ponernos al mismo nivel que ellos,  esos hombres que han atentado brutalmente contra mujeres, en algunos casos, hasta matarlas.

Si llegamos hasta el punto de levantar nuestra voz para que estos hombres cada vez sean menos, no podemos equilibrar las cifras convirtiéndonos nosotras en 40% de la estadística.

No podemos permitir que el nuevo machismo sea el feminismo. Que las mujeres, en afán de vengarnos por una simple condición de vida que enfrentó nuestro género basado en costumbres y mala educación, en ignorancia e insensatez, nos convirtamos en las  nuevas tiranas de género que eduquen bestias femeninas para que sean las portadoras del machismo contemporáneo.

Nuestro género luchó demasiado por ponernos en donde hoy estamos, por superar la opresión masculina, por cargar el estandarte de la igualdad y desmerecer a nuestro género de tanta violencia, para ahora convertirnos en justamente lo que tanto daño le hizo a muchas mujeres en nuestro pasado.

En países de Oriente, mujeres mueren diariamente en crímenes sexistas ¿hacia dónde va eso? Es desesperanzador, no sé si en algunos años logren la equidad de género, probablemente sí, pero sería muy triste que las mismas mujeres se convirtieran en verdugos masculinos.

La equidad significa igualdad, ninguno tiene derecho a violentar al otro, ninguno tiene por qué sobajar a su pareja. No importa el motivo, la violencia no tiene cabida en una relación.

Los golpes, la opresión sicológica no tienen excusa. No permitamos, mujeres, convertirnos en lo que tantas batallas nos ha costado erradicar.

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