De “desliz” en “desliz”

El karma de los cuernos siempre llega a mordernos el trasero.

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Anna Bolena Meléndez 20/02/2014 00:00
De “desliz” en “desliz”

Ayer respondí la pregunta de una Cirila que confesaba haberse clavado con su jefe casado. Debido a eso, otra Cirila lectora me escribió: “¿Qué hay cuando uno está en el otro lado y eres la esposa engañada, cornuda y traicionada… a la que llena de mentiras mientras niega todo… luego, cuando lo descubres, regresa como perro arrepentido argumentando que lo hizo porque se sentía solo, pero que su familia está primero, sobre todo los niños… a los que, por cierto, ya ni pela?”

Esto, señoritas que le creen las mentiras a Cirilo casado sobre que va a dejar a su familia por estar con ustedes, es la realidad de las cosas. Mientras a la amante le baja las perlas de la virgen para acceder a un buen polvo, a la esposa le jura y le perjura que la otra no fue más que un “desliz”.

Eso es lo que se ocasiona cuando decidimos hacernos las tontas y aceptamos creer en sus mentiras por mantener o iniciar una relación que desde que empieza está condenada a fracasar.

Lo que sí les aseguro es que aceptar tener una relación con un hombre casado es falta de solidaridad con nuestro propio género. Hacerle a otra mujer lo que todas rogamos a la palomita buena onda, porque no nos suceda, es una jalada hipócrita que mantiene la pelotita rodando hacia ese lado.

A veces me pregunto si es que los hombres simplemente no tienen la capacidad de ser fieles, si aquellas culturas polígamas tienen más razón de lo que a nosotros nos enseñaron a ver. Porque hacia donde volteo hay infidelidad, bien sea que alguna vez uno haya puesto los cuernos o se los hayan puesto o se los estén poniendo o los ande poniendo. Si no eres tú el afectado, entonces es tu amiga, tu amigo, tu pariente, tu vecino. Pareciera como una especie de secta secreta que son capaces de mantener varias relaciones al mismo tiempo, y que cada mujer, además tiene una categoría.

Un Cirilo al que conozco, no solamente tiene esposa e hija sino que tiene amante y novia ¿cómo la ven? Éste no es más descarado porque no tiene tiempo pues siempre está ocupado con una vieja. Lo peor es que me asegura que conoce a muchos hombres que tienen esas mismas figuras, la esposa, la amante de planta con la que tienen una relación principalmente sexual y otra que es la novia que funge como novia, tal cual. De hecho hay unos —creo que lo mencioné ayer— que le presentan a la novia a la familia ¡sí, así como lo leen!

O sea, padres de Cirilo que comprenden estas figuras y que se hacen los mensos cuando su retoño casado, de repente invita a una “amiga” que no es la esposa, a convivir. Definitivamente nos falta mucho por ver, porque es en estos momentos, en los que uno se entera de estas loqueras, que piensa que no ha visto nada.

Así que me hago la misma pregunta que Cirila: ¿qué pasa cuando estás en la otra cara de la moneda? ¿Qué pasa cuando te enteras que después de haberle entregado tu vida a un hombre, criado sus hijos, hecho las pases con los diez kilos extra que te dejaron tres embarazos, etcétera, este Cirilo cara de pambazo tiene dos viejas más, uno pal gusto, otra pal gasto y otra para que críe a sus chilpayates?

Sin embargo, el karma de los cuernos siempre llega a mordernos el trasero, bien sea porque aquella vez en preparatoria le pusiste los cuernos a tu noviecito con el del equipo de basquetbol (no me estoy proyectando, ¡cálmense!) o porque instauraste una segunda casa con una nueva mujer y una nueva vida.

Ese karma cornudo que todo lo ve y todo lo juzga, tiene esperando una buena dosis de cuernos nivel seis para los que andan de “desliz” en “desliz” con la misma —eso sí—.

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