La causa de los mediocres

COMPARTIR 
Anna Bolena Meléndez 03/02/2014 00:12
La causa de los mediocres

Uno de los grandes retos de los seres humanos es tener la ecuanimidad y sabiduría de lograr que las palabras necias no nos toquen, tampoco dejarnos empalagar por los halagos porque esos son alimento del ego. Cuando pisas y haces eco, cuando cada paso que das provoca que el piso tiemble, entonces aparecen las rastreras lenguas viperinas que intentan amarrar tus pies y hacerte caer de frente contra el piso por donde se arrastran.

Todos mis lectores conocen la ardua lucha que he emprendido por los animales, algunos la critican, otros la apoyan, muchos me ayudan a seguir avanzando en este difícil camino de intentar hacer el bien. He recibido, un sinfín de veces, comentarios de personas que me juzgan por no tener otro tipo de obra: ¿por qué no ayudo a los niños huérfanos? ¿Por qué no ayudo a los viejitos? ¿Por qué ayudar a los animales?

Pocas veces respondo con la pregunta que a mis adentros me hago: ¿tú estás ayudando a los viejitos, a los niños, a alguien? Curioso es que esas personas son las que no tienen tiempo para ninguna causa, sólo para la causa de criticar.

No tienen ni el valor ni el temple que se necesita para comprometerse con ningún tipo de causa apasionada, entonces, mejor, optan por el fácil camino de atacar, de criticar, de intentar destruir. Ese camino sencillo, el que carece de todo peso, es constantemente, arma de mediocres.

Esa es su causa, la causa de los mediocres, la causa de criticar, de calumniar, de hablar sin conocimiento. La causa de opacar a quienes brillan, porque por su propia luz no llegan ni a chispa. Esa es la causa de los oscuros, de los resentidos y amargados, los que no pueden ver lo que otros hacen de bien, porque se carcomen ellos mismos en su propio almizcle ardiente.

Mi causa no es muy diferente a todas las demás, mi causa, aunque es por otra especie que no es la humana, tiene detractores, tiene personajes que calumnian a quienes dedicamos nuestro tiempo sin lucrar un solo peso, muchas veces sacándonos del bolsillo el dinero para ajustar necesidades.

Yo pertenezco a una organización que se llama AnimaNaturalis y mucha gente la conoce, porque es una organización que ha brillado, no por las calumnias que le levantan, sino por los resultados que ha dado. Es verdad, algunas organizaciones más pequeñas se enojan porque no pueden tener los mismos resultados y en vez de alegrarse porque, sin importar quién los obtenga, el fin es el mismo, optan por calumniar a quienes sí lo obtienen; el camino más fácil.

El ego existe en todas las dimensiones en las que uno fisgonee, hasta en las causas más nobles, todo el mundo quiere la bandera del conquistador. A mí, personalmente, me tiene sin cuidado figurar como la que está detrás, de la mano de un gran equipo, de muchos de estos logros. Me importa un carajo, lo que me importa es saber que en cada vez menos lugares se aceptan los circos, que cada vez más personas repudian la tauromaquia, que cada vez menos son los que buscan el pedigree en un cachorro.

Por mí, les regalo al resto de organizaciones nuestros logros y estoy segura que mi equipo pensaría lo mismo. Estoy segura que el equipo que conozco, con los que a diario me comunico a la distancia, unidos por esta misma causa, lo que menos les preocupa es figurar en la prensa o endilgarse milagritos.

Dejó de ser triste, antes lo era, ahora me resulta desconcertante, toparme con personas que tienen el valor de señalar a quienes trabajamos buscando un mundo mejor, personas que solamente mueven sus dedos para juzgar, no para aportar y que, peor aún, hablan como si tuvieran conocimiento de causa, hablan como si la verdad les perteneciera, definitivamente sí, la ignorancia es atrevida.

Esto es un reflejo de la vida diaria, no únicamente de quienes luchamos por causas, cualquiera que sea el tipo, sino de nuestro diario caminar. Yo, aprendí a observar a quienes quieren meter el pie en mi camino, a sonreír sabiendo que cada paso que doy lo doy con integridad, firmeza, amor y pasión por vivir. Lo que hablen quienes tanto se interesan por mis pasos, nos son más que eso: palabras, energía gastada y enviada al universo que no me penetra porque sigo derecho y jamás me voy a detener.

¿Quieren hablar? ¡Hablen! Seguiremos caminando.

                www.twitter.com/AlasdeOrquidea

                Annie@TaconesyCorbatas.com

                www.taconesycorbatas.com

                www.alasdeorquidea.com

                www.facebook.com/AlasdeOrquidea

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red