Cirilo va por todas las canicas

Los amores pasan y quedarse estancado dándose lapos no sirve de nada.

COMPARTIR 
Anna Bolena Meléndez 13/12/2013 00:00
Cirilo va por todas las canicas

Muchas veces, cuando terminamos una relación, quedamos como con ese sabor de boca de que pudimos haber hecho más, luchado más, entregado más y que por eso, por nuestra culpa, todo se fue al catre. Eso pasa en la frontera entre “quiero regresar con el ex y como él/ella no quiere, ya me entró el chahuistle”.

Es verdad, uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, pero tampoco sabe lo que viene hasta que pierde lo que tiene hoy. Los amores pasan y quedarse estancado en el pantano dándose lapos porque “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa…” no sirve de nada. Toca salir de allí, comenzar de ceros y dejar que la vida nos sorprenda.

¡Ah qué fácil se dice! Pero, a ver, hazlo… Ahí es donde la puerca tuerce el rabo y nos encontramos con que todavía patinamos en ese lodo que no nos deja seguir, ¿cómo salir de ahí?

Ayer comprendí algo que me abrió la iluminación: para salir de esos fangos hay que ser íntegro con uno mismo y actuar conforme la tripa lo manda. ¿Quieres recuperar a tu ex Cirila? Bueno, perfecto, deja tus amorcitos de ocasión que sólo te calientan la cama por momentos y dalo todo por esa Cirila a la que amas con todas las fuerzas.

Haz toda cuanta locura se te ocurra para recuperarla: vete al fin del mundo a buscarla, contrata un aerostático con su nombre, llévale serenata todas las noches del Guadalupe–Reyes. 

¿Y qué pasa si no regresa? ¿Aún te quedan ganas de dar más? ¿Aún sientes que no lo has hecho todo? ¡Perfecto! ¡Haz-lo! Pero hazlo bien, hazlo convencido de que estás apostando tu resto con el fuerte deseo de ganarla, o de ganarte de regreso.

Llega un punto en la vida de quienes pasan por esto, en el que sienten que ya dieron todo y ya no tienen nada más que dar. Un momento en el que se detienen y comprenden que quedaron vacíos, que no hay nada más por hacer y que lo único que queda es retirarse con su bandera de no haber ganado a Cirila pero haberse recuperado ellos mismos.

En ese momento se siente una inmensa libertad. Ya no tienes nada más que dar, si diste todo de ti y no se pudo entonces ya no está en tus manos y, si ya no está en tus manos, pues ya ni sufrir es bueno.

Te vas en paz, con la firme convicción  de seguir tu vida de la mejor manera posible y sintiéndote bien contigo mismo por no fallarte, por ser íntegro, por haber hecho las cosas conforme a tus preceptos. Ese día renuncias a cualquier batalla, pero no renuncias a ti y con eso ¡ya ganaste!

Así que voy a reestructurar el consejo que siempre doy cuando alguien necea sin control con recuperar a alguien: lucha, lucha con todo lo que te da tu cuerpo, tus fuerzas, tus ganas. Aprende a ser sabio y descubrir cuando lo has dado todo, aprende a identificar esa sensación entre desfallecer antes de tiempo y entregar las armas cuando ya no hay nada qué hacer. Aprende a identificar el ego y el capricho, no hagas daño gratuitamente, es mejor olvidar que darle de comer a un ego que eventualmente saldrá con un chorro de babas y te hará sentir peor.

Pero siempre, hagas lo que hagas, cualquiera que sea la decisión que tomes, el camino por el que te decidas, hazlo con integridad, contigo mismo como primer punto pero jamás olvides actuar de esa manera con el resto de las personas.

La integridad, te hará libre.

                www.twitter.com/AlasdeOrquidea

                Annie@TaconesyCorbatas.com

                www.taconesycorbatas.com

                www.alasdeorquidea.com

                www.facebook.com/AlasdeOrquidea

Comparte esta entrada

Comentarios