¿Ya sumó los días que hemos holgado en lo que va de 2014?

Pienso que sería más útil y aleccionador, que el gobierno predicare con el ejemplo.

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Ángel Verdugo 23/04/2014 00:00
¿Ya sumó los días que hemos holgado en lo que va de 2014?

Una de las inclinaciones naturales que traemos profundamente arraigadas desde la Colonia, es a la holganza; cualquier pretexto es bueno para dejar de trabajar o de asistir al lugar donde prestamos nuestros servicios.

La cultura fiestera —soportada en el santoral de la Iglesia católica—, la adquirimos (y desde entonces arraigó profundamente en nosotros) en cuanto los españoles lograron imponer la religión que trajeron a estas tierras; quizá esa facilidad y rapidez con la cual la hicimos nuestra se deba, entre otros factores, a la costumbre que existía de adorar a los diferentes dioses antes de la llegada de los españoles.

Lo fiestero pues, nos viene de lejos; no importa que algunos de los santos adorados hayan sido borrados del Santoral pues para nosotros, la fiesta es el elemento central pues el santo es el pretexto que cubre nuestra vocación para holgar.

Hoy, esa costumbre de siglos forma parte muy importante de lo que somos y cómo somos; marca la visión que tenemos de la vida y nos lleva, en una actividad que nos aleja de lo productivo, a celebrar fiestas de todo tipo. Al final del día, esa vena fiestera nos hace —en no pocas ocasiones—, caer en la irresponsabilidad total frente a las obligaciones laborales.

Así somos y ni modo, diría el clásico, y posiblemente tuviere razón; a pesar de las crisis que hemos debido enfrentar como resultado de nuestras irresponsabilidades y la propensión  a vivir la vida cual si ésta fuere una fiesta permanente —sin tener que pagar los costos de la misma—, en nada hemos cambiado al respecto.

Pienso que eso, al buscar la explicación de por qué no crecemos, juega un papel no menor en el conjunto de las causas que lo explican; el importamadrismo que profesamos por las consecuencias que mañana acarrearán nuestros actos de hoy, no tiene rival en el mundo actual. Es muy difícil —si no es que imposible—, encontrar un país con una propensión a holgar por cualquier motivo, mayor que la nuestra.

¿Qué hacer para empezar a enfrentar este problema, que no cualidad? ¿Acaso ayudaría dar a conocer lo que otras sociedades han hecho para salir de la pobreza? ¿Cómo tomaríamos los mexicanos si nos dieren a conocer la dedicación al trabajo y el ahorro junto con una vida de austeridad casi espartana durante decenios de, por ejemplo, los chinos y los alemanes? ¿Nos impactaría positivamente, y nos impulsaría a cambiar nuestra forma de vida?

Mi opinión es que no; pienso, dada la experiencia acumulada en siglos de dispendio, vivir de prestado y a la espera de que el gobierno sea el que venga a pagar la cuenta, que el esfuerzo debe venir de arriba hacia abajo. Pienso que sería más útil y aleccionador, que el gobierno predicare con el ejemplo; que en verdad empezare a ser ahorrativo, austero en verdad y pusiere el trabajo por encima de la propensión a la holganza.

Hoy, el gran flojo y mayor despilfarrador, es el propio gobierno dada la propensión de quienes lo integran a vivir en la holganza y el dispendio permanente; su conducta de despilfarro de los recursos escasos con los que contamos, es proverbial (Muy notorio, conocido de siempre, consabido de todos).

¿De qué serviría entonces, que nos contaren las experiencias de China Popular, Taiwán y Corea así como las registradas en Alemania y Japón y las que se registraron en otros más, si nuestros tres órdenes de gobierno siguen igual?

Le propongo mejor que dejemos de soñar, y nos preparemos para el siguiente puente. ¿Le parece?

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