¿Qué piensa usted de los cambios registrados estos últimos 60 años? ¿Los ve bien? ¿Por qué?

Lo invito a preguntarse sobre temas en los que la visión de millones de católicos ha sufrido cambios espectaculares

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Ángel Verdugo 18/04/2014 00:00
¿Qué piensa usted de los cambios registrados estos últimos 60 años? ¿Los ve bien? ¿Por qué?

Para los más de mil 100 millones de católicos en el mundo, este día es quizás el más importante en lo que se refiere a su fe. El Viernes de Crucifixión resume, para ellos, una muy buena parte de su fe, de lo que ésta significa y representa en sus vidas.

Es un día propicio para reflexionar, para hacernos preguntas que en la vida diaria las más de las veces no nos planteamos; en algunas ocasiones el ritmo de trabajo no lo permite y, en otras, la vida diaria y los problemas cotidianos no generan un ambiente propicio para cierto tipo de cuestionamientos.

Sin embargo, estos días “santos”, específicamente el viernes, son días que los hacen posibles; el asueto mismo permite ver más allá de lo cotidiano y lo inmediato, e ir a cuestiones —por decirlo de alguna manera—, más profundas.

Lo invito pues a hacer eso, a preguntarse sobre temas acerca de los cuales la visión que de ellos tienen millones de católicos ha sufrido cambios espectaculares, estos últimos cinco o seis decenios.

¿Qué pensaba usted hace unos 40 años —allá por los años setenta del siglo pasado— del aborto, la eutanasia, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción por parte de una pareja en dicha condición? ¿Qué idea tenía en ese entonces del divorcio? ¿Cuál era su opinión, también por esos años, de “las madres solteras”?

Como sabe, la posición de la Iglesia católica
—acerca de esos y otros temas— sigue siendo, cuatro decenios después, esencialmente la misma; ¿y la de usted, se mantiene sin cambios? Si así fuere, no hay duda que usted es una persona congruente con lo que su religión ordena; además, dice mucho de usted en lo que se refiere a seguir al pie de la letra las enseñanzas de su religión las cuales, por encima de los cambios en el mundo, las mantiene sin cambio alguno.

Sin embargo, ¿cómo explicaría usted —en caso de haber sucedido—, que en algunos de esos temas o en todos ellos, sus posiciones actuales difirieren de las que tenía hace 40 años? ¿Qué habría obrado en su mente si por ejemplo, usted aceptare hoy el aborto? Asimismo, ¿cómo explicaría —si fuere el caso—, su aceptación de la eutanasia?

¿Se imagina usted en esta posición? Su hija adolescente resulta embarazada, y le plantea a usted que desea abortar; ¿qué le aconsejaría? ¿Continuar con el embarazo, o la apoyaría en su decisión? En caso de recomendarle continuar con él y no le hiciere caso, ¿qué haría? ¿Perdonarla y aceptar su decisión, o rechazarla por “el pecado” cometido?

Éstas y muchas otras situaciones se presentan hoy en el mundo occidental; las respuestas a ellas son, para decirlo pronto, diferentes a las que esas mismas personas habrían dado hace 40 años.

¿Qué explica estos cambios en los valores de las personas, en México y en lo que llamamos “mundo occidental”? ¿Acaso todas ellas fueron presa del Maligno? ¿Esa  sería la causa de sus nuevas posiciones en aquellos temas?

Le pido pues, primero, que piense si su visión actual acerca de aquellos temas es la misma que hace 40 años; de ser diferente, le pido entonces que piense en las causas de ese cambio. Enseguida, una vez que hubiere hecho ese análisis de consciencia, le pido responda si se considera usted una mala persona por pensar así, y si los cientos de millones que piensan como usted, también lo serían.

No hay duda alguna de la profundidad del cambio cultural concretado en el mundo, estos últimos 40 años. ¿Cómo será el que vendrá en los siguientes cuarenta?

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