El atorón

Ahora que la Constitución no pide la aprobación de dos terceras partes de los legisladores ni de 17 legislaturas locales para sacar adelante las reformas secundarias se da esta situación.

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Ana Paula Ordorica 09/05/2014 02:30
El atorón

El movimiento parece el de un péndulo. Pasamos de los años del presidencialismo; del “‘¿Qué horas son?’ ‘Las que usted diga señor Presidente’”, al momento actual, en donde hacer uso de las mayorías es tomado como señal de debilidad.

En política es mejor el acuerdo, sin duda. Al arranque del sexenio fue de aplauso la rapidez con la que se sentaron PRI, PAN y PRD a la mesa para darse la mano en torno al Pacto por México.

Sacaron las reformas Educativa, la de telecomunicaciones, la fiscal, la financiera, la político-electoral y la energética.

Una batería impresionante de reformas en un país que llevaba décadas de no moverse.

Pero ahora que se tienen que sacar adelante las reformas secundarias para poder aplicar estas reformas ha vuelto el atorón.

El PAN está metido de lleno en su proceso de renovación de la dirigencia, en donde el estilo que tendría el partido, de ganar Ernesto Cordero o de reelegirse Gustavo Madero, se antoja bien distinto. Esto ha incidido en la actual parálisis legislativa, sin duda. El gobierno parece preferir pagar por ver.

El PRD, que logró sacar su propuesta de reforma fiscal a fines del año pasado, prometiendo apoyo a otras reformas del gobierno, en especial a la educativa, ahora está firme en su oposición a sacar cualquier cosa que se asemeje a un cambio en el statu quo energético.

Así decidió el gobierno jugar sus cartas a fines del año pasado, a pesar de que el PRI tenía contemplada una mucho mejor reforma fiscal, que, a través de la generalización del IVA, habría logrado una mejor recaudación y una menor evasión fiscal.

Por ello hizo reformas a sus estatutos. Pero prefirió dejar de lado el IVA en alimentos y medicinas para poder sumar al PRD en apoyo de la Reforma Educativa para evitar que las calles se desbordaran con maestros manifestantes.

Pero ahora que la Constitución no pide la aprobación de dos terceras partes de los legisladores ni de 17 legislaturas locales para sacar adelante las reformas secundarias es cuando se da el atorón en el Senado y la Cámara de Diputados.

Ahora que con 65 votos en el Senado pueden salir adelante las leyes secundarias, el PRI decide que no quiere mayoritear. Que buscar los tres votos que le faltan si suma los de sus 52 senadores, más nueve del PVEM y uno del Panal, sería una señal de debilidad... o de autoritarismo.

Seguir con lo que manda la ley no es la opción que quiere tomar el gobierno.

Y por ello estamos con el actual atorón legislativo, que, en el mejor de los escenarios, se destrabará para la Reforma Energética hacia finales de junio, en un periodo extraordinario.

                @AnaPOrdorica

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