Entre Alma-Ata y los ODM

Amplió el modelo médico para incluir factores sociales, económicos y de la sociedad civil.

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Alfonso Aguilar 16/02/2014 00:28
Entre Alma-Ata y los ODM

SALUD. Hace 36 años, la Declaración de Alma-Ata definió la Atención Primaria de Salud (APS) como un conjunto de valores rectores para el desarrollo sanitario, conjunto de principios para la organización de servicios de salud y una variedad de criterios para abordar las necesidades sanitarias prioritarias y los determinantes fundamentales de la salud a nivel mundial. Este anhelo que lanzó el Movimiento “Salud para Todos” resultaba atrevido. Suponía que una política clara y novedosa podría incrementar el nivel de salud de las poblaciones desfavorecidas y, de ese modo, conducir al desarrollo general de la población mundial. La declaración amplió el modelo médico para incluir factores sociales y económicos, y reconoció que las actividades de numerosos sectores, incluidas las organizaciones de la sociedad civil, determinaban las perspectivas de mejorar la salud. Sus objetivos eran la equidad en el acceso a la atención y la eficacia en la prestación de los servicios; ante todo, la APS ofrecía una forma de organizar toda la atención a la salud, desde los hogares hasta los hospitales, en la que la prevención era tan importante como la curación y en la que se invertían recursos de modo racional en los distintos niveles de atención. Este enfoque de inmediato se malinterpretó. Muchos consideraron que era un ataque radical contra el cuerpo médico. Una utopía. Se confundió con centrarse exclusivamente en el primer nivel de atención. A algunos detractores de tal propuesta de desarrollo les parecía barata la escasa atención para los pobres, así como una solución de segunda clase para los países en desarrollo. Cuando se hizo la Declaración de Alma-Ata (1987), ni los más clarividentes pensadores veían los acontecimientos mundiales que se avecinaban: una crisis del petróleo, una recesión mundial y la introducción, por parte de los Bancos de Desarrollo, de programas de ajuste estructural que retiraban los presupuestos nacionales de los servicios sociales, incluida la salud. Tampoco vislumbraban la aparición del VIH/SIDA, ni la reaparición asociada de la tuberculosis ni un incremento de los casos del paludismo.

Os recuerdo que en 1994, un análisis de la OMS sobre los cambios ocurridos en el ámbito sanitario a nivel mundial desde Alma-Ata concluyó con las sombrías perspectivas de que no se cumpliría el objetivo de “Salud para Todos” para el año 2000.

Os preguntaría ¿qué se puede extraer de la experiencia de un movimiento que no consiguió alcanzar su objetivo? Aparentemente bastante. Al presente, la APS ya no se malinterpreta tan profundamente. De hecho, diversas tendencias y acontecimientos han aclarado su importancia de una manera que no se podría haber imaginado 36 años antes. La APS parece cada vez más una manera inteligente de enderezar el desarrollo sanitario.

Os comento que se tuvo que echar mano de la Declaración del Milenio y sus Objetivos del Desarrollo (ODM) que infundieron nueva vida a los valores de equidad y justicia social, esta vez con vistas a lograr que los beneficios de la globalización se distribuyan en forma más uniforme entre los países. La epidemia del Sida reflejó la importancia de la equidad al Acceso Universal a la Salud, en forma sustancial. Con la aparición de la terapia antiretrovírica, la capacidad de acceder a medicamentos y servicios se convirtió en el equivalente de la capacidad de sobrevivir para muchos millones de personas.

TRES APOSTILLAS. El atoramiento de los progresos hacia los ODM, que son ocho,  tres de los cuales son: 1. Reducir la mortalidad infantil. 2. Mejorar la salud materna. 3. Abatir el Sida y el repunte del paludismo, para ser alcanzados en 2015. En muchos países, México incluido, esto no se va a conseguir, lo que ha obligado a examinar detenidamente los resultados de varios lustros de falta de inversión en infraestructuras, servicios y personal de salud fundamentales. El mundo ha sido testigo de que las vigorosas intervenciones del dinero para adquirirlas no permitirán obtener mejores resultados en ausencia de sistemas eficaces para su ejecución... El aumento de las enfermedades crónicas ha destapado nuevos problemas. Entre ellos, la carga a la atención a largo plazo sobre los sistemas y presupuesto a la salud... Los costos que colocan a los hogares por debajo del umbral de la pobreza, la necesidad de prevención en una situación en la que la mayoría de los factores de riesgo escapa al control directo del sector de la salud. SALUD Y SALUDOS.

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