La sopa con el tenedor y la salud pública

El derecho a los servicios de salud es un bien para distribuir entre ciudadanos.

COMPARTIR 
Alfonso Aguilar 12/01/2014 00:00
La sopa con el tenedor y la salud pública

SALUD. En el libro escrito por José María Cabodevilla, titulado La sopa con el tenedor: tratado de las complicaciones humanas, se nos recuerda que a los humanos suele atraernos complicar las cosas, hacerlas difíciles, como tratar de comer la sopa líquida con tenedor en lugar de hacerlo con cuchara. El hombre no puede estarse quieto. ¿Qué es lo que busca? Nada. Lo advirtió Pascal: “Al hombre no le interesa la caza sino cazar. No busca las cosas, sino la búsqueda de las cosas”. Así como existe el arte por el arte, existe también la complicación por la complicación. Mucho antes que Pascal, ya lo sabía el viejo Cineas, convencido de la inutilidad de tanto ajetreo. Un día estaba conversando con Pirro, muchacho de grandes proyectos. “Primero conquistaré Grecia” dijo Pirro. Cineas le preguntó: “¿Y después?”. “Después conquistaré Asia Menor”. “¿Y después?”. “Después conquistaré Arabia”. “¿Y después?”. “Después descansaré”. La última pregunta de Cineas resultaba inevitable: “¿Y por qué no descansar ya ahora mismo?”. La pregunta puede adoptar muchas variantes, pero es siempre la misma, siempre incómoda. Michael Walzer, en su libro Spheres of Justice, analiza las reglas de distribución de los distintos bienes sociales, es decir, lo que tiene valor para los individuos en una sociedad, para tratar de entender cuándo ésta se puede considerar justa y cuándo no.

Os añado que entre las ideas de justicia de Walzer, cada sociedad tiene reglas distintas para determinar cómo distribuir sus diferentes bienes. En el siglo XIX, en Estados Unidos, no se concebía como justo que el servicio militar pudiera ser evitado por quienes podían pagar una exención. No era un delito. Era incluso una práctica aceptada socialmente. Pero para el siglo XX esta práctica cambió. Se consideraba injusto no ceñirse a esta obligación por el hecho de tener dinero. Éste último era un bien para comprar otros satisfactores, como vivienda y esparcimiento, pero no debía invadir la esfera de la responsabilidad de cada persona respecto a la defensa del país.

Os repaso que en el medioevo la salud espiritual era distribuida gratuitamente. Como era el bien más importante, no se podía dejar a la capacidad de pago de quien la requiriera. En el Estado de bienestar europeo, surgido después de la Segunda Guerra Mundial en los países desarrollados, esto se invirtió. La salud física empezó a tener una prioridad sobre la espiritual, lo que fue reflejo de un siglo más materialista y que la demanda de atención clínica se volvió más relevante debido a que la ciencia médica empezó a lograr avances significativos en términos de efectividad. Todo miembro de la comunidad tiene derecho a acceder en forma gratuita a la salud física; se vuelve un derecho universal (por el cual ahora se está pugnando en México) para todo ciudadano por el simple hecho de serlo y, en algunos casos, aunque no sea ciudadano, sólo por estar dentro de un país. Esto, por supuesto, contrasta con los países más pobres. El gasto de  bolsillo en China e India representa más de 80% del gasto total en salud. En nuestro país, ese gasto de bolsillo sigue siendo muy alto dado que todavía un buen porcentaje de sus ciudadanos no alcanzan los beneficios en esta área por parte de la Secretaría de Salud, ni del IMSS ni del ISSSTE, y el Seguro Popular viene pugnando por reducir el gasto de bolsillo de los estratos más desprotegidos del país.

TRES APOSTILLAS. En las sociedades desarrolladas contemporáneas, el derecho a los servicios de salud es recientemente un bien para ser distribuido entre los ciudadanos de acuerdo con la necesidad como criterio dominante. Éste parece ser, en la mayoría de esas sociedades, la distribución basada en la justicia, no en la capacidad de pago. Se trata de un bien que algunos van a consumir más que otros sin que en general sea por su decisión, salvo cuando se tiene comportamientos de conocidos riesgos para la salud, como fumar o tomar alcohol en exceso, ni se puede anticipar con certeza quién tendrá más necesidad de usarlo. -----Aquí entra lo de la sopa con el tenedor y la salud pública, dado que a los humanos, en general, y a los mexicanos, en particular, suele atraerles complicar las cosas y así complicamos nuestra salud realizando y abusando de acciones y actitudes bien conocidas como deteriorantes de la misma.-----También tiene aplicación el diálogo del viejo Cineas con Pirro; éste último insistía en hacer cosas desgastantes para su organismo que se iba deteriorando en lugar de hacer pausas, en lugar de tomar descansos. Hiperactividad nos lleva a hacernos descansar, pero en paz (morir), prematuramente. SALUD Y SALUDOS.

Comparte esta entrada

Comentarios