Educación: la exigencia sustantiva

La prueba PISA sitúa a 63% de los alumnos mexicanos en los dos niveles más bajos en matemáticas y capacidad científica.

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Alberto Begné Guerra 21/04/2014 01:46
Educación: la exigencia sustantiva

Si bien está claro que una de las piezas del gran fraude del sistema educativo nacional es el monstruo magisterial creado y alimentado durante décadas por los gobiernos y los dirigentes sindicales —lo mismo los ultras de la CNTE que los cínicos del SNTE—, y las desviaciones y el derroche de recursos públicos que esto ha significado, lo cierto es que otra de las piezas medulares radica en las graves deficiencias de los componentes sustantivos de la educación. En razón de ello, la exigencia de acabar en forma definitiva con los viejos arreglos políticos, clientelares y financieros que le dieron vida y sustento a esas criaturas sindicales es una condición absolutamente necesaria para la transformación del sistema, pero también, a todas luces, insuficiente. 

Ya he citado aquí algunos indicadores sobre el desempeño educativo en México. Pero vale la pena insistir en un par de ellos que, en buena medida, sintetizan la dimensión del desastre: la prueba ENLACE de la SEP muestra que 90 y 82% de los alumnos evaluados de primaria y secundaria tienen un nivel insuficiente en matemáticas y en español, respectivamente, mientras la prueba PISA de la OCDE sitúa a 63% de los alumnos mexicanos en los dos niveles más bajos en matemáticas y capacidad científica. Esto significa que la gran mayoría de los niños y jóvenes mexicanos van a la escuela pero no reciben una educación con los estándares mínimos de calidad y, en consecuencia, carecen de las habilidades, herramientas y competencias imprescindibles para lograr el desarrollo intelectual y profesional que, como adultos, les permita satisfacer sus necesidades materiales y realizar sus aspiraciones laborales.

Cuando en un país la educación, especialmente la pública, deja de ser un vehículo efectivo para la formación de la población y, por lo tanto, para la superación individual y el desarrollo colectivo, no sólo se acentúan las desigualdades y la polarización sociales —al cerrar el canal por excelencia para la permeabilidad—, sino que además se anula el factor más importante para lograr crecimiento económico, competitividad productiva y bienestar social en el nuevo entorno global: capital humano calificado.

Así, además de las exigencias inherentes al magisterio, cuyas nuevas reglas, si se llegan a cumplir, deben conducir a reconocer, brindar mejores condiciones y estimular a todos los maestros con un buen desempeño —con base en la evaluación de sus capacidades, eficiencia y productividad—, la actualización, mejora e innovación de los programas educativos y los métodos de enseñanza son indispensables para superar los grandes rezagos acumulados y lograr niveles de calidad que permitan el desarrollo integral y equilibrado del país en la era de la economía del conocimiento.  

                *Socio Consultor de Consultiva                               

                abegne.guerra@gmail.com

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