Tras la partida de los Reyes Magos

Este año se cumple el 25 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de la ONU.

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Alberto Begné Guerra 06/01/2014 00:50
Tras la partida de los Reyes Magos

El día de hoy millones de niños en todo el país despertaron con la emoción de ver los regalos que los Reyes Magos les dejaron por la noche. Es una ilusión fantástica que muchos adultos aún guardamos en la memoria y recreamos con nuestros hijos. Los zapatitos colocados al lado de la cama antes de ir a dormir son una promesa de felicidad, cuya ansiosa espera hace difícil conciliar el sueño. Es una bonita tradición que, como la de Santa Claus, suele trascender nuestra diversidad religiosa, social y cultural, no obstante la inmensa variedad de gustos, calidades y precios de los juguetes o la ropa hoy estrenados. Pero lo que no trasciende son los abismos que, pasada la fantasía, mantienen separadas las realidades de las niñas y los niños mexicanos.

Este año se cumple el 25 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989. En ella se establecen los derechos de los niños, niñas y adolescentes, sin distinción alguna, así como la obligación de todos los países firmantes de garantizar su cumplimiento. Unos años después, en 2000, se celebró la Cumbre del Milenio, también en el marco de la ONU, en la que 189 jefes de Estado y de gobierno aprobaron ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), con la finalidad de generar consensos y compromisos básicos para generar mejores condiciones de vida, especialmente a favor de la infancia. Erradicar la pobreza extrema y el hambre, velar porque todos los niños y niñas terminen la enseñanza primaria, promover la igualdad entre los sexos y mejorar la salud de madres e hijos, son algunos de ellos.

México ha logrado avances significativos en el cumplimiento de sus compromisos. Además de adaptar el marco legal a los principios establecidos por la CDN, destacan la reducción de la mortalidad infantil y la cobertura de los servicios educativos en el nivel básico. Sin embargo, la inobservancia y violación de los derechos de los niños siguen siendo el reflejo de un país donde las condiciones socioeconómicas de origen, la escasa movilidad social y las limitadas oportunidades de desarrollo para la inmensa mayoría, sellan el destino desde la infancia, casi siempre en forma irremediable.

La desnutrición, la mala calidad de la educación y los servicios públicos de salud, la violencia intrafamiliar, el trabajo infantil y la discriminación racial, étnica, social y de género son algunas de las terribles distorsiones que siguen marcando a la niñez. Con 59 y 25% de la población menor de 18 años (Coneval) en situación de pobreza patrimonial y pobreza alimentaria, respectivamente, lo cierto es que los Reyes Magos dejan tras su partida un panorama desolador para gran parte de las niñas y los niños mexicanos que, como pocas cosas, constituye una vergüenza nacional.

                *Socio consultor de Consultiva

                abegne.guerra@gmail.com

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