Marcelo sobrevive de saliva

Es muy fácil decir yo quiero. El exgobernante nada más no se mueve.

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Adrián Rueda 27/08/2014 00:00
Marcelo sobrevive de saliva

Como a Marcelo Ebrard no le queda otra que sobrevivir de la saliva, repite una y otra vez que no se va al Movimiento Ciudadano —“por el momento”, aclara siempre— y que va a luchar con todo para hacerse de la presidencia nacional del PRD este año.

Tan gastado está su cuentito de que luchará por la democracia al interior de su partido, cosa que por supuesto nadie cree, que entre los amarillos no hay uno solo que no sepa en este momento que Marcelo se va con los naranjas a más tardar en diciembre, y que lo de su lucha interna es pura pantalla.

Pero pongamos que el exjefe de Gobierno en realidad quiere dar pelea por la presidencia del PRD, para lo cual, por supuesto, tiene que ganar primero un buen número de consejeros, que son quienes elegirán en octubre al nuevo líder.

Lo primero que tendría que hacer Ebrard, si en verdad fuera serio, es organizar a su equipo para que participe activamente en las elecciones internas del próximo 7 de septiembre, y ahí de plano no se ve que alguien se mueva.

Porque de lengua se podrá echar varios tacos, como que Los Chuchos lo quieren eliminar, o que Miguel Ángel Mancera lo tiene vetado y lo ataca con lo de la Línea 12, pero lo cierto es que el exgobernante nada más no se mueve.

Es muy fácil decir yo quiero, pero no se ve que se ponga a trabajar, pues su equipo está más entumido que nada, sin contar que es de ínfima calidad y muy poco adicto al trabajo.

Para empezar, hay un fuerte enfrentamiento entre Jesús Valdés, quien fue su cercano colaborador en la administración anterior, y Agustín El Tontín Guerrero, un desecho bejaranista que recogió al final y que, ante su orfandad, se le ha pegado como estampilla.

Fiel a su costumbre de echar a pelear a su equipo —lo cual le resultaba muy bien en el GDF—, Marcelo se está equivocando al hacer lo mismo al interior del llamado Frente Progresista, que es su minicorriente al interior del PRD, pues nadie está trabajando.

La orden de organizar al equipo electoral la tiene Valdés, un cuate al que dicen que le gira la piedra, que es inteligente y hasta chambeador, pero que la misma indicación de Ebrard la interpretó como suya El Tontín, un tipo que es todo lo contrario.

Si en el GDF a Marcelo le funcionaba que sus altos funcionarios se anularan unos a otros para que nadie agarrara poder de más, en su tribu partidista le está resultando totalmente contraproducente porque nadie trabaja.

Las planillas de candidatos a consejeros que registraron están muy tristes, al grado de que su único activo en la capital, el delegado Jesús Valencia, prefirió registrar una planilla independiente, alejada de Ebrard.

Y si no hay una buena planilla, y sobre todo una buena operación, el Movimiento Progresista no necesitará anunciar cuando se vaya al Movimiento Ciudadano; en automático será echado porque nadie querrá cargar con él.

Así que, por un lado, Marcelo amenaza con ir por todo en la lucha interna pero, por el otro, no trabaja ni pone a trabajar a sus chalanes, por lo que la conclusión no es difícil de adivinar: adiós proyecto progresista en el PRD.

En vía de mientras el exjefe de Gobierno asiste a eventos muy medianos en donde a veces es orador, o se dedica a hacer ruido mediante amparos contra leyes recién aprobadas; nadie le hace eco.

CENTAVITOS… Aunque no todo el mundo esté de acuerdo en la iniciativa de Miguel Ángel Mancera por elevar los salarios mínimos en el país, lo cierto es que la jugada le está resultando al interior del PRD, donde ya están cobijando la propuesta. El más reciente apoyo lo recibió ayer de Víctor Hugo Romo, jefe delegacional en Miguel Hidalgo, quien presentó las conclusiones del último foro al respecto y dijo que Mancera tiene toda la razón y que, al menos Foro Sol, la corriente que hoy lidera el delegado, le dará todo su respaldo en esta lucha.

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