Echan hielo a Perla Gómez

La historia entre el GDF y la CDHDF de la administración pasada parece repetirse.

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Adrián Rueda 17/06/2014 00:00
Echan hielo a Perla Gómez

Si por oponerse a sus designios, Marcelo Ebrard le quitó el habla y hasta la reelección al exombudsman capitalino, Luis González Placencia, seguro que luego de abrir la puerta a los anarcos para que reclamaran a Miguel Ángel Mancera, la suerte de Perla Gómez no será muy diferente en 2018.

En lo que fue su primer informe al frente de la Comisión de Derechos Humanos del DF, Gómez Gallardo organizó el jueves pasado un evento plural, bien estructurado... hasta que los anarquistas lanzaron agua e insultos contra el jefe de Gobierno, su invitado de honor.

Independientemente de la tremenda pifia de la CDHDF al dar cabida en un evento oficial a los beligerantes anarketos, en el gobierno capitalino han sobrerreaccionado por la protesta, lo que podría abrir una brecha insalvable entre estas dos instancias.

Ni siquiera es Mancera el que reclama, sino su primer círculo el que se ha dedicado a tundirle a Gómez Gallardo por su imprudencia —nadie piensa que haya sido mala fe— o, al menos, su total falta de tacto político.

Si la presidenta de la CDHDF se quiso ver incluyente, invitando incluso a grupos radicales —es entendible, por sus orígenes—, alguien debió advertirle que el evento era ideal para que los enemigos de Mancera le armaran un escándalo.

Si bien los colaboradores del jefe de Gobierno se están viendo muy nenas porque le aventaron agua y no lo dejaron terminar su discurso, en lo que tienen razón es en el peligro en que pusieron a todos los asistentes.

Y es que a quién se le ocurre dejar pasar a los anarketos a un evento donde van a estar las autoridades a las que detestan y desconocen, sobre todo con los antecedentes de violencia que han desatado.

¿Qué hubiera pasado si alguien mete una bomba molotov o cualquier otro artefacto?, porque el lugar era ideal para detonar un verdadero escándalo y escalarlo hasta tragedia.

Pero si Perla Gómez se vio imprudente o muy novata, en el GDF deberían ser más mesurados y no andar ventilando su molestia en los medios. Eso sólo abre más la brecha y hace que las partes se alejen.

Claro que la presidenta de la CDHDF se merece más que un simple jalón de orejas, pero eso se tiene que hacer en corto; se le manda a llamar, se le recita la cartilla, se le advierte y, entonces sí, se le aplica el hielo.

Porque luego del pleito público habrá que ver quién es el sastre capaz de zurcir tremenda apertura. O lo que es lo mismo, quién es el cabildero que pueda recomponer una relación que había iniciado bien.

La historia entre el gobierno de la ciudad y el organismo de Derechos Humanos de la administración pasada parece repetirse, sólo que con el toque extraño de la sobrerreacción oficial.

Porque si bien es cierto que en el Zócalo se enojaron por la agresión a la que expusieron a Mancera, hay voces que dicen que igual hubieran protestado por la agresión de los mismos vándalos a comerciantes, policías, fotógrafos y ciudadanos en general.

CENTAVITOS… Las autollamadas Mujeres de hierro del PRI se quejan de que, por deporte, en este espacio se les ataca y piden exponer su posición con respecto al conflicto que llevó a la renuncia de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre al PRI del DF. A nombre de ellas, Lorena Villavicencio señala: “No somos chambistas... lo creas o no venimos a promover causas y la dignidad de las mujeres, es nuestra principal bandera”. ¿O sea que ahora que está en marcha la renovación del tricolor ninguna de estas mujeres busca ninguna candidatura o cargo en el Comité Directivo, verdad?; sólo lo hacen por defender a las mujeres sin esperar nada a cambio. Pues qué bueno que lo dejen por escrito, para que a la hora del reparto no las apunten... Apenas la semana pasada, el jefe delegacional en Miguel Hidalgo, Víctor Hugo Romo, anunció la desarticulación de lo que puede ser una banda de vendeplazas. Hasta ahora, hay dos extrabajadores de esa delegación detenidos y encarcelados ya en el Reclusorio Oriente, pero podrían ser más los involucrados. Los defraudadores pedían hasta 70 mil pesos por conseguir una plaza que nunca llegaba.

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