¿Y las víctimas de Cuauhtémoc?

En este linchamiento público han sido parte los medios de comunicación.

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Adrián Rueda 22/04/2014 00:00
¿Y las víctimas de Cuauhtémoc?

Un político del PRD, diputado local y maestro en derecho, dijo una frase que es toda una chulada: “En política puedes despedazar a tu adversario inventándole lo que quieras; la acusación no tiene que ser cierta, basta con que sea creíble”.

Y esto es sabiduría pura, pues ante versiones que parecen verosímiles sobre cualquier persona —artista, deportista y sobre todo político— los ciudadanos no tienen por qué esperar a que la ley se aplique; la opinión pública se convierte en juez y dicta la sentencia.

Algo así le ocurre al presidente del PRI-DF con licencia, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, que a más de tres semanas de que un reportaje radiofónico lo relacionara con una presunta red de prostitución al interior de su partido, nada se le ha probado.

Aunque ni una sola de las supuestas afectadas se ha presentado ante el Ministerio Público, a pesar de que hay una Averiguación Previa abierta, la opinión pública ya lo sentenció como depredador sexual, paria social y un impresentable corrupto.

Nadie se molesta en exigir que haya un juicio, ya no hace falta: una grabación donde se escucha una voz anónima distorsionada de una mujer es suficiente para que los ciudadanos lo sentencien, más por su aspecto que por sus acciones.

En este linchamiento público han sido parte fundamental los medios de comunicación que, sin tener certeza jurídica de nada, lo han calificado de cerdo, marrano, asqueroso y muchos adjetivos más, sin prueba alguna.

¿Y qué pasará si las autoridades lo declaran inocente? ¿Alguien le pedirá perdón? Claro que no, se dirá que la autoridades están amañadas, que son cómplices, etcétera.

Entonces se cumplirá la máxima del diputado perredista que piensa que en política se puede defenestrar a un adversario inventándole cualquier cosa sin preocuparse que sea cierta, sino que sea creíble. A Gutiérrez de la Torre se le ha acusado de ser feo, gordo, moreno, hijo del Rey de la Basura. No se sabe si las acusaciones sean ciertas; parecen creíbles. ¿Pero ser poco agraciado eso es un delito?

En todo caso el presidente del PRI-DF con licencia no es el único, los juicios mediáticos son una constante y un descarado abuso de comunicadores de todas las disciplinas, que destruyen vidas con toda ligereza.

Cuando a un artista le inventan un romance o una infidelidad, tan sólo porque alguien lo escuchó en una plática de bar, se hace una bola de nieve que muchas veces acaba dañando a las familias o a personas inocentes.

Igual pasa con los deportistas, a los que catalogan de borrachos, trasnochadores o mujeriegos y les despedazan la reputación; no hay que probar nada, es creíble.

Y esto es muy peligroso, pues aunque a todos nos dé placer ver caer a un político, sobre todo con mala fama, y queramos hacerlo pedazos, que no sea por su aspecto físico —que quizá sea de lo único que no es culpable—, sino por sus pillerías.

Porque si hasta la fecha sólo el dirigente del PRD, Raúl Flores, ha denunciado a Gutiérrez de la Torre, ojalá que no sea porque fue una de sus víctimas sexuales; que siga diciendo que sólo es de oídas.

CENTAVITOS… Entre dirigentes de tribu y algunos líderes ven positivo que haya nombres frescos como Víctor Hugo Romo, Nora Arias Contreras y Salomón Chertorivski Woldenberg, por ejemplo como probables para 2018 en el DF. Aunque aceptan que es muy temprano para pensar en el relevo, aseguran que precisamente por ello habría tiempo suficiente para prepararlos y tenerlos en cartera como opciones viables, dependiendo cómo se ponga la cosa a final de sexenio. Porque así como la gente está cansada de las mismas caras del PRI en la ciudad, también lo está —y con mayor razón— de las del PRD; esa es la buena noticia… La mala para ellos es que, al fin tribus, se les irán encima quienes los consideren un peligro para sus intereses y deberán andarse con tiento, pues en el sol azteca aplican eso de matar a los cachorros de otras camadas, antes de que crezcan y puedan disputarles el liderazgo.

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