Ebrard, el villano favorito II

La encuesta publicada por Excélsior es el reflejo de su debacle político.

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Adrián Rueda 17/04/2014 01:18
Ebrard, el villano favorito II

Quizá sea el karma de su origen político, pero al igual que, en su tiempo, el presidente Carlos Salinas de Gortari —su exjefe— se convirtió en el villano favorito de los mexicanos ante tantos males, ahora Marcelo Ebrard ha tomado ese lugar para los capitalinos.

La reciente encuesta publicada por Excélsior, que señala que 65% de los entrevistados piensa que Ebrard es el culpable de las anomalías detectadas en la construcción de la Línea 12 ­—hoy semiparalizada por insegura— es el reflejo de su debacle político.

Porque si bien la encuesta hace énfasis en las fallas del Metro, la opinión popular manifiesta que Ebrard mantuvo engañada a la ciudadanía durante seis años y que si bien es cierto que durante su administración hizo varias obras, éstas le representaron muy buenos negocios.

Esa percepción ciudadana lo ha convertido en el nuevo villano favorito al que hay que culpar de todas las calamidades, sean de gobierno o de partidos, pues incluso en el PRD lo consideran ahora como un lastre.

Que si el Metro falla, es culpa de Marcelo; si las grúas extorsionan, es negocio de Marcelo; si la ciudad se inunda con las lluvias, Marcelo no trabajó; que si no hay agua, Marcelo no cumplió.

Si el PRD está dividido, es culpa de Marcelo e incluso si el priista Cuauhtémoc Gutiérrez es señalado como tratante de blancas, es que era amigo de Marcelo. Todos le echan la culpa de todo al pobre exjefe de Gobierno, el nuevo villano.

Por supuesto que Ebrard cometió pifias, atropellos y hasta corruptelas, como haber puesto a disposición de El Peje recursos del GDF para alimentar sus locuras, que llegaron incluso a imponer en Iztapalapa, la delegación más grande del DF, a Rafael Acosta Juanito, a quien El Peje lo ungió, pero fue Marcelo quien primero lo hizo ganar, utilizando todo el aparato del gobierno y después —cuando no se quería ir— lo hizo caer amenazándolo con la cárcel, pues Juanito era un pájaro, cuenta con gruesos expedientes en su haber.

Ejemplos hay muchos, pero ni falta hacen, en la opinión pública ha permeado la opinión de que todas las calamidades que sufre la ciudad son culpa de Marcelo y cada vez son menos los que salen en su defensa, pues no quieren verse implicados en la andanada que hay en su contra.

Al final de su administración se compró el título del Mejor Alcalde del Mundo —aunque la capital del país no es alcaldía—, en materia política ha sido un cero a la izquierda. Su torpeza contrasta con la de los exjefes de gobierno emanados de su partido; es el único apestado al que nadie quiere cerca.

Ya no importa si resulta culpable o no de los males de la Línea 12; no hace falta probarle nada porque el veredicto popular ya lo sentenció y se amuela.

Tanto ha renegado del salinismo que lo formó, y ese, precisamente, karma lo persigue. Sigue los pasos de su mentor, Manuel Camacho Solís, quien desde que Carlos Salinas le negó la candidatura presidencial en 1994, se ha quedado siempre en la orilla.

Porque Marcelo y Camacho fueron directivos de partido, funcionarios públicos, legisladores y gobernantes de la capital, pero nunca pudieron concretar su sueño presidencial a pesar de haber estado tan cerca.

Y por lo que se ve, ese karma los seguirá hasta el fin.

CENTAVITOS... Y hablando de karmas, el de Ebrard alcanzará también a la senadora Alejandra Barrales, quien por decisión del exjefe de Gobierno se quedó en la línea de meta para ser su sucesora en 2012. Aunque Barrales cree que será la candidata de Los Chuchos para el GDF en 2018, hay temas que la seguirán hasta el fin de su carrera como la bien ganada fama de que al final no es confiable para nadie y a la menor provocación cambia de bando, poniéndose la camiseta de quien en ese momento le acomode; eso dicen en el PRD y su deambular por tanta tribu lo avala.

 

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