Se instala ilegalmente la ALDF

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Adrián Rueda 14/03/2014 00:52
Se instala ilegalmente la ALDF

Violando flagrantemente su propia ley y poniendo en riesgo cualquier decisión legislativa que sus diputados tomen en el actual periodo de sesiones, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal se instaló ayer ilegalmente.

La ley señala como fecha legal para instalar el primer periodo de sesiones el día 15 de marzo de cada año, caiga en lunes, domingo o día festivo; el artículo 34 de su propia Ley Orgánica faculta a los diputados, en casos extraordinarios, a instalarse hasta con 24 horas de antelación, no más.

El asunto es que el 15 es mañana sábado y el haberla instalado el jueves no está legalmente sustentado, lo cual implica que toda decisión que tome la ALDF en este periodo puede ser impugnable y motivo de amparo ante la ilegalidad de su instalación.

Pero eso no importó a los diputados, que incluso prefirieron ignorar una recomendación de la Secretaría de Gobierno del DF para que se aguantaran a mañana; siguieron adelante con su decisión que no tiene pies ni cabeza.

Algunos decían que le habían pedido a Manuel Granados, presidente de la Comisión de Gobierno, que la instalara ayer para que no les partiera el puente de fin de semana, lo cual sonaba lógico considerando lo flojos que son, pero al final se citó a la sesión de mañana, por lo que el asunto pierde su lógica.

Varios diputados estaban enojadísimos, pues los citaron al pleno a las 11:00 horas y la ilegal sesión se llevó a cabo pasadas las 15:00, sin ninguna explicación. ¿Cuál era la prisa de instalarse violando la ley?

Aprovechando que reinaba la ilegalidad, un diputado aprovechó el ínter para consumar otra, pues se dedicó a recabar firmas de apoyo entre sus compañeros para la iniciativa de escribir con letras de oro el nombre de Efraín Huerta en el Palacio de Donceles.

Desde luego es una buena iniciativa, pero el asunto es que los legisladores aún no estaban enterados de dicha propuesta y el ilustre nombre ya estaba inscrito en el recinto, sin iniciativa alguna y menos, desde luego, un dictamen.

Así se las gastan los diputados cuyo trabajo es hacer las leyes que ni ellos mismos respetan.

Y como hubo mucho tiempo libre y estaban de ociosos, la fracción del PRD se sacó de la manga una conferencia de prensa para proponer una comisión especial que investigue la presunta corrupción del anterior gobierno del DF en la construcción de la Línea 12 del Metro.

Qué truco tan viejo de los perredistas, como si nadie supiera que una propuesta de ese tipo es para tratar de evitar que el escándalo en que los metió Marcelo Ebrard les pegue más, porque como ellos mismos dicen: “Si quieres que algo no se resuelva, crea una comisión”.

Lo único que buscan es echarle hielo al tema para tapar el mugrero que les dejó el “Mejor Alcalde del Mundo”.

CENTAVITOS… Alejados desde hace mucho de la mezclilla, los huaraches y el morral, los perredistas se han acostumbrado a comer con manteca, viajar en camionetas, helicópteros y aviones de primera clase. Lejos quedaron los vochitos, los tacos de tripa, suadero o cabeza y las caguamas; hoy comen en restaurantes y toman whisky. Tanto le gusta esa vida al PRD que parte de su bancada en el DF, casualmente la más radical y que presume es la auténtica izquierda, regresó apenas el miércoles con un bronceado que envidiaría el mismo Luis Miguel, pues se fueron seis días a Cancún —gastos pagados— ¡a planear su agenda legislativa! Qué lejos quedaron los tiempos en que una ida a Oaxtepec era suficiente; hoy van al Caribe mexicano, faltaba más, pero no van solos, se llevan a su familia o a sus colaboradores “para aprovechar el tiempo y trabajar más”. Originalmente irían sólo el fin de semana, pero Cancún es Cancún y había que aprovechar. Muy lejos quedaron los tiempos en que la izquierda no había probado las mieles del presupuesto público y criticaba los dispendios de los gobiernos priistas.

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