Elba Esther Gordillo: ¿próxima secretaria de Educación?

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Leo Zuckermann 15/10/2012 02:05
Elba Esther Gordillo: ¿próxima secretaria de Educación?

Permítame lanzar una provocación: a lo mejor lo que más le conviene al país es que la próxima secretaria de Educación Pública sea la líder vitalicia del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE). Escribo esto en mis cinco sentidos, completamente sobrio. Permítame explicar por qué.

Comienzo con una conclusión de Carlos Ornelas, académico experto en educación. Nuestro compañero de Excélsior ha demostrado que una camarilla que domina al SNTE ha colonizado al gobierno encargado de la educación, en particular el área más importante de la instrucción básica:

“Colonizar significa la intervención de un territorio por nacionales de otro país; los colonizadores se asientan e imponen su ‘cultura’ al pueblo colonizado. Aquí no se trata de la colonización de un país, sino de una institución, nada más que en lugar de nacionales escríbase cuadros del sindicato. La colonización supone un cambio en la institución colonizada: segregación política (ser o no normalista, por ejemplo). Los fieles al SNTE se establecieron —y continúan en el proceso— en los segmentos medios y bajos de la burocracia del sector educativo.”

La misma percepción la tiene Mexicanos Primero, asociación civil dedicada al mejoramiento de la educación nacional. Al presentarle al equipo de Peña el estudio Ahora es Cuando. Metas 2012-2024, su presidente afirmó que el sindicato ha capturado aún más: las subsecretarías, direcciones generales de la SEP y secretarías de educación en los estados. De acuerdo a Claudio X. González Guajardo, esto ha creado una “una colonización del sistema” donde los funcionarios públicos, controlados por el SNTE, privilegian los intereses del sindicato sobre los de los estudiantes.

Partamos, entonces, de la premisa de que el sistema educativo efectivamente ha sido colonizado por el sindicato. Pues están en el mejor de los mundos: gobiernan sin tener que rendir cuentas de los resultados. Gordillo es, de facto, la jefa de la educación nacional, pero de jure hay un secretario a quien la líder sindical puede echarle la culpa de todas las penurias educativas.

He entrevistado un par de veces a Elba Esther. Siempre se escabulle con el argumento de que el problema son los gobiernos que cambian mucho a los secretarios y nombran a  funcionarios sin experiencia en educación. “Vaya usted a reclamarle eso al titular de la SEP quien es el responsable”. Se trata de una magnífica manera de lavarse las manos. Es, como dije, el mejor de los mundos para ella: administra la educación y tiene un punching bag al cual endilgarle los pésimos resultados.

Imagine usted una empresa quebrada porque el sindicato se ha apoderado de su administración: los gerentes privilegian los intereses sindicales sobre los de los accionistas. El Consejo de Administración llama a rendir cuentas al director general por los malos resultados. Éste argumenta que el sindicato es el culpable, que él no puede hacer nada porque sus subordinados no lo pelan. El Consejo invita al líder sindical a dar una explicación. Éste, con cara de póquer, dice que la culpa de la quiebra es del director que ellos pusieron. ¿Qué hacer frente a esta situación? Pues a lo mejor darle al líder sindical la Dirección General de la empresa para hacer de jure lo que sucede de facto.

Lo mismo en la SEP: que Elba Esther sea ya, sin ambigüedades, la responsable de los resultados. La otra opción es, desde luego, que el nuevo Presidente libere a la SEP de la tiranía de la colonización por parte de la camarilla sindical que lidera Gordillo. Eso es lo que piensa Mexicanos Primero que ha insistido en que el nombramiento del próximo secretario y demás altos funcionarios de la SEP no sea resultado del “pago de cuotas políticas”. Claudio X. González cree que el Estado debe recuperar “la rectoría de la gestión” educativa.

Lo que definitivamente es insostenible es el statu quo: una SEP colonizada por un SNTE que no tiene la responsabilidad jurídica de entregarle buenas cuentas a la sociedad.

El problema de fondo de toda esta discusión es quién es el responsable de la educación en México. Hay dos opciones al futuro. O el gobierno le da ya el control total de la SEP a Elba Esther, que sea la secretaria, para que no pueda escabullirse con eso de que ella no es la titular del ramo. O el nuevo Presidente independiza a la SEP del SNTE con todo lo que eso implica políticamente hablando.

Ornelas dice que “a la colonización se deben todos los males de la educación nacional. No obstante, parafraseando al clásico, no tiene la culpa el SNTE, sino quien lo hace compadre”. Pues que la comadre sea ya la secretaria o que la pongan en el lugar que le corresponde: defendiendo los intereses del sindicato, no administrando la educación del país.

            Twitter: @leozuckermann

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