En Sudáfrica, la ONU pide aprobar medidas concretas

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, llamó a rescatar el Protocolo de Kyoto con prontas acciones

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07/12/2011 02:00 Ciro Di Costanzo / enviado
En Sudáfrica, la ONU pide aprobar medidas concretas

DURBAN, SUDÁFRICA, 7 de diciembre.– Con la presencia del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el presidente sudafricano, Jacob Zuma, se abrió la fase de Alto Nivel en la COP17, diseñada para que los ministros y jefes de Estado o de gobierno presentes, tomen ya las decisiones cruciales para poder llegar a acuerdos.

En la Conferencia sobre Cambio Climático de Naciones Unidas en Durban, Sudáfrica, Ban Ki-moon pidió a los Estados miembros adoptar medidas “concretas hacia un régimen más robusto sobre cambio climático en el mundo”.

“Todos reconocemos las realidades de nuestro tiempo, las frecuentes dificultades de política doméstica. Sin embargo, el mundo y su gente no pueden aceptar un ‘no’ por respuesta en Durban.”

Los exhortó a pensar en su responsabilidad fundamental de preservar vidas y economía para sus propios pueblos y el tamaño de desafío que supone el cambio climático.

También habló de la necesidad de rescatar el Protocolo de Kyoto, ya que se trata del único instrumento jurídicamente vinculante que existe para reducir emisiones de gases contaminantes, y alcanzar las metas de mitigación a las que los distintos países, particularmente los más desarrollados, se han comprometido.

También destacó la apremiante urgencia de hacer fluir los fondos necesarios para la mitigación, adaptación y transferencia de tecnologías para los países más necesitados.

A guisa de ejemplo, habló del miedo con el que se vive en algunas islas del Pacífico de que algún día el nivel del mar crezca lo suficiente para que desaparezcan.

Incluso pensando en los costos, hoy es mucho menos costoso actuar con rapidez para mitigar los efectos del cambio climático, que adaptarse a sus insospechadas consecuencias.

Mandó un mensaje claro de urgencia, en el que llama a los estados a no esperarse a que se den las interminables condiciones para avanzar en negociaciones diplomáticas y actuar localmente, domésticamente en aprobar iniciativas y normatividad que coadyuven a combatir el cambio climático.

Las negociaciones

En la mesa de las negociaciones se encuentra la propuesta de China, el país más contaminante del planeta, quizá solo igualado por Estados Unidos.

China ve con buenos ojos caminar hacia un acuerdo global jurídicamente vinculante que establezca metas concretas para reducir emisiones de gases contaminantes. Lo anterior es música para los oídos de activistas y funcionarios
de la ONU.

Sin embargo, pone sobre la mesa cinco condiciones. La primera sería establecer un segundo periodo de compromisos del Protocolo de Kyoto.

No olvidar que fundamentalmente esta dirigido a 37 naciones desarrolladas. Seguidamente consolidar operacionalmente en el largo plazo el Fondo Verde Climático (unos 100 mil millones de dólares) y en el corto plazo (unos 30 mil) lo que se conoce como el “fast start”.

Como cuarta condición exige la implementación de los acuerdos de Cancún en la parte relativa a desarrollo institucional.

Finalmente, la quinta se refiere a que, en ningún momento, ni en los reportes del IPCC, ni en ninguna otra instancia, China pierda su condición de “país en vías de desarrollo”.

Ésta es la parte en conflicto, en virtud de que Estados Unidos exige “simetría” a China en cuanto obligaciones se refiere, ya que el gigante rojo contamina igual o quizá más que la Unión Americana.

Y es que la paradoja que persiste es que China, a pesar de ser la segunda economía del mundo por el tamaño de su PIB, sigue siendo considerada un país en desarrollo.

Los ministros de Alto Nivel tendrán hasta el viernes para deshacer el entuerto y caminar hacia las soluciones. Si es que caminan.

Sorprenden e inspiran

 “Cuando quieras acción, dale a la mujer la tarea” dijo en el micrófono del salón de la plenaria, la presidenta de la COP y canciller sudafricana Maite Nkoana-Mashabane.

Inmediatamente después le dijo “sister” a la secretaria ejecutiva para el Cambio Climático de Naciones Unidas, Cristiana Figueres, abandonado la habitual formalidad con las que se conducen las sesiones en el pleno y apelando a las emociones, normalmente ausentes.

Ante la mirada atónita de los ministros delegados y jefes de Estado presentes, así como la complicidad de Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas, Figueres y Mashabene protagonizaban un “momentum” de emoción inédita.

¿Qué sucedía? Era un movimiento inusual para las dinámicas propias de las Conferencias de Partes en Cambio Climático.

Figueres presentó lo que llamó una “celebración estratégica”: La iniciativa de Naciones Unidas llamada “Momentum for Change”.

Una iniciativa distinta, basada en un principio fundamental: Las negociaciones internacionales son “dolorosamente” lentas y complejas, en donde se habla mucho y se acciona poco.

Y el cambio climático no puede esperar más. Es momento de iniciar acción.

Aprovechando la atención y la sorpresa de los delegados, exhortó a los presentes a realizar acciones domésticas, a aprobar leyes que reduzcan emisiones, mientras se ponen de acuerdo a nivel internacional.

Para ello es necesario que la iniciativa privada y el sector público trabajen de la mano. Es fundamental ofrecer certeza para que esto sea una realidad, por lo que invitó a los presentes a ver un video con diez proyectos inspiradores, financiados por la Fundación Bill y Melinda Gates.

Los proyectos, variopintos, incluyen desde un programa de transporte verde en Brasil, la creación de 36 mil cocinas verdes en Kenia, hasta la realización de fotoceldas solares y focos con botellas plásticas de refrescos en Filipinas.

Al terminar el filme, se dejó sentir un sonoro aplauso que no se había escuchado desde el inicio de las negociaciones cuando empezó la COP17.

Figueres y el director del Programa “Momentum for Change”, Lord Nicholas Stern, lo habían conseguido: Crear el momento necesario para inspirar a los negociadores de alto nivel a cambiar. A iniciar acción de manera doméstica. A dar la certeza necesaria a la iniciativa privada para participar, alentada por sus propios gobiernos.

Después vinieron los discursos del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon y de un sorprendido presidente sudafricano Jacob Zuma.

Más emocionales que políticos, saludaron la iniciativa.

Era la segunda vez que hablaban en el pleno el mismo día y su sorpresa era palpable. Era eso, precisamente, de lo que se trataba la iniciativa. Sorprender e inspirar. Crear un “momentum” que lleve el impulso de la negociación y de las acciones. Un “happening” que permita activar el milagro.

Sólo el tiempo dirá si se traduce en acciones en los países presentes y claro, en voluntad política para firmar acuerdos que contengan los efectos del cambio climático y financien tal
contención.

¿Será también “el milagro de Durban”?

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