El Festival Alfonso Ortiz Tirado fue elogiado por Caruso

Hoy inicia el festival de ópera más importante del país, quien fue felicitado por el tenor italiano; reconocerán a María Luisa Tamez

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21/01/2011 05:00 Virginia Bautista
El Festival  Alfonso Ortiz Tirado fue elogiado por Caruso

CIUDAD DE MÉXICO, 21 de enero.-  “Vengo a felicitarlo. Tiene usted una de las voces más hermosas que existen. Su Nadir es digno de imitación”, le dijo Enrique Caruso, el llamado Rey de los Tenores, al entonces joven Alfonso Ortiz Tirado tras escuchar el aria que interpretaba en la ópera Los pescadores de perlas, de Georges Bizet, en 1919.

“Cuando Alfonso vio que Caruso había presenciado su ensayo en el Teatro Esperanza Iris, pues el italiano se encontraba en México para ofrecer una serie de conciertos y estaba visitando los teatros, se sentó en el suelo a llorar de la emoción”, recuerda el maestro de canto Enrique Jasso.

Esta anécdota, comenta, se la contó su madre, la cantante Mercedes Mendoza, quien estudió con la hermana mayor de Ortiz Tirado, Sara, a cuya casa en la colonia Roma acudía constantemente a tocar el piano. “Imagínese un elogio del tenor número uno del mundo. Dicen que cuando Caruso arribó al Esperanza Iris, quisieron interrumpir a Alfonso, pero Enrico los detuvo y les pidió ‘¡Silencio!, quiero escucharlo’”.

Jasso conoció bien al tenor nacido en Álamos, Sonora, el 24 de enero de 1893, ciudad donde hoy se inaugura la 27 edición del festival que lleva su nombre. “Fue un hombre culto. Su familia era muy distinguida. Nunca lo fui a ver a un teatro. Lo escuché en la radio. Tenía una voz linda y musical por nacimiento”, afirma.

Agrega que el también médico cirujano especialista en ortopedia, que murió en la Ciudad de México en 1960, le curó una mano que se fracturó con una puerta cuando tenía 19 años. “Era sencillo y noble. De esos que van sembrando bondad en su camino”.

Médico de cabecera de la pintora Frida Kahlo, a quien operó en varias ocasiones, y cirujano del cantautor veracruzano Agustín Lara, Ortiz Tirado combinó toda su vida sus dos grandes pasiones: la medicina y el canto, en el que se dice “resumía las mejores aportaciones de la canción española, el sentimiento gitano, la lírica operática italiana, el vals vienés, la opereta francesa y el bolero”.

Entrevistado en una gira por Costa Rica, en 1932, Ortiz Tirado dijo: “Canto porque cantando salgo del círculo de preocupaciones que forman mi vida. Consultorio, hospital, enfermos, exámenes, diagnósticos… Cantando la canción mexicana me sumerjo en otra actividad, en otra vida. Es la música un descanso, un alivio. Si cualquier otro médico tuviera voz, haría lo mismo”.

El “embajador lírico de la canción mexicana” estudió en la Academia de Canto del maestro José Pierson y se dedicó a recorrer Centro y Sudamérica, Estados Unidos y algunos países de Europa dando recitales, sin descuidar la medicina.

“Perteneció a esa generación de cantantes que tenían una escuela clásica, la italiana, y después se volvieron populares, como José Mojica y Pedro Vargas, que dieron realce a la canción mexicana”, señala el crítico Manuel Iríar.

Además, lamenta que la voz de Ortiz Tirado no sea muy conocida por las nuevas generaciones. “Sus discos ya están agotados. Se les dio poca difusión. Ojalá pudieran reeditarse para que no se pierda su voz”.

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