“La IP fortalece la Alianza del Pacífico”: Roberto Paiva Reinero

El rol que tienen los empresarios, afirma el director de ProChile, ha sido notable y de gran apoyo, pues son ellos quienes están detonando la integración

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22/06/2014 05:03 Ivonne Melgar
Roberto Paiva destacó la importancia de las reformas que México está impulsando. Foto: Héctor López
Roberto Paiva destacó la importancia de las reformas que México está impulsando. Foto: Héctor López

CIUDAD DE MÉXICO, 22 de junio.- La participación empresarial le da fuerza y originalidad a la Alianza del Pacífico, subraya el director de ProChile, Roberto Paiva Reinero, al concluir la cumbre de presidentes en Punta Mita, donde su presidenta, Michelle Bachelet, logró sumar a México, Colombia y Perú en la idea de acercarse ahora a Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela) para el intercambio de experiencias y explorar nuevas rutas de mayor integración.

En entrevista con Excélsior, el funcionario de esa agenda gubernamental en uno de los países con mayor apertura comercial en Amércia Latina —tiene acuerdos con la Unión Europea, China— advierte que la corrupción en los negocios es un distorsionador de la competencia, al igual que los monopolios.

Asimismo destaca la importancia del proceso de reformas que México protagoniza y de las oportunidades que se abren con la Alianza del Pacífico, mecanismo en el que, describe, el rol de los empresarios resulta notable y de gran apoyo. 

—¿Para ProChile cuál es el balance de la Cumbre de la Alianza del Pacífico, en Nayarit, una vez que el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet ha hecho suya la agenda de este mecanismo de intercambio e integración comercial?

—Para mi país es la primera cumbre que reúne a la Presidenta, recientemente electa, con los presidentes de la Alianza. Ha sido un encuentro positivo porque se ha validado la agenda de la Alianza del Pacífico. Nos hemos sumado objetiva y subjetivamente a su dinamismo y hemos contado como principal avance el compromiso de los gobiernos de apurar el trámite legislativo del acuerdo, lo cual implica que 92% de los bienes va a quedar liberado de aranceles entre México, Chile, Colombia y Perú.

Esto va a permitir lo que se llama la acumulación de origen, que significa que yo voy a poder comerciar con las materias primas de cualquiera de los cuatro países. Eso lentamente va a producir una dinámica industrial porque una empresa pequeña chilena va poder comprar esas materias en México, por ejemplo, y exportarlas a cualquiera de esos cuatro países como si fuese chilena.

Ese encadenamiento de normas de origen tal vez sea, en términos prácticos, en el mundo comercial, una medida muy importante.

—¿Qué peso tienen las libertades democráticas, incluyendo la empresarial, en el impulso exitoso de la integración comercial?

—Tal vez hay una diferencia que cabría destacar: el rol de los empresarios en la Alianza del Pacífico ha sido notable y ha sido un gran apoyo. Y esto es radicalmente distinto de lo que está haciendo Mercosur, que tiene otra validez, porque se trata de la integración más administrativa desde los gobiernos. Y en la Alianza del Pacífico la integración está siendo detonada por los empresarios. Eso tiene fortalezas, porque acerca más las decisiones a los flujos comerciales reales y le da una mayor responsabilidad al Estado, porque tiene que ayudar a que eso sea armónico.

Por eso hablaba con mi colega mexicano, Francisco González, director de ProMéxico, de la importancia de contar con programas para que se integren las pymes. Porque a veces hablan los empresarios que tienen mayor capital y poder, y nuestra responsabilidad pública es sumar a las pequeñas empresas.

Esa participación empresarial le da fuerza y originalidad a la Alianza del Pacífico.

—¿Cuál es el valor de combatir la corrupción en el ámbito de los negocios, cuando hablamos de libre comercio y de integración regional.

—Aquí mi respuesta es muy doctrinaria. Todo lo que es monopolio, corrupción, todo lo que no se pone de manera transparente sobre la mesa, distorsiona las decisiones económicas.

El mercado tiene una virtud —aunque a veces, como decía el presidente Patricio Aylwin, siempre es injusto—: transparenta decisiones, pone precios y permite regular. Por eso es que los mercados ilegales son un problema, porque no los puedo regular.

—¿Cuáles son sus consideraciones sobre el freno a los monopolios, un tema clave hoy en la agenda de las reformas en telecomunicaciones y energética que se impulsan en México?

—Miramos con simpatía los procesos de reforma que implementa el presidente Peña Nieto, porque nosotros también los hemos impulsado, aunque todavía tenemos pendientes en algunos mercados. Porque todo lo que sea mayor competencia, mayores posibilidades y alternativas, permite el desarrollo.

Eso no quiere decir que el Estado no deje de cumplir con la tarea de garantizar los bienes públicos. Pero el bien público no siempre es posible asegurarlo a través de la propiedad estatal de una empresa. Y el bien público no siempre se asegura cuando hay monopolio.

Entonces hay dos caminos que hay que seguir acá: permitir que se desarrollen los mercados en cada país y entre nosotros, que se integren. Y a su vez crear instrumentos nuevos que permitan a los gobiernos cumplir con sus políticas públicas.

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