Trayectoria de Colosio; extractos del libro 'Colosio: el futuro que no fue'

El diputado Heriberto Galindo Quiñones escribió un capítulo para la obra en memoria del candidato presidencial priista

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22/03/2014 03:53 Redacción

 “Trayectoria de Colosio” es el capítulo que el diputado federal Heriberto Galindo Quiñones escribió para el libro Colosio: el futuro que no fue, que el jueves pasado fue presentado en la Casa Lamm, de la colonia Roma, en la Ciudad de México, y del cual ofrecemos unos extractos.

Este libro en homenaje al ex candidato presidencial del PRI, asesinado hace 20 años, se realizó a instancia de los hijos de Luis Donaldo Colosio, Mariana y Luis Donaldo Colosio Riojas. En el texto participan también Beatriz Paredes, María Angélica Luna Parra, Agustín Basave, Julio Hernández López, Fernando Ortiz Arana, Esteban Moctezuma Barragán, Adrián Gallardo, Javier Treviño, Gustavo Guevara y José Wapinski.

La editorial del libro es Proceso y fue coordinado por Alfonso Durazo, entrañable amigo del ex candidato priista.

Trayectoria de Colosio

En este capítulo se recuerda el talento e inteligencia de las que Colosio dio muestras desde su adolescencia. Heriberto Galindo escribe:

“Luis Donaldo Colosio Murrieta nació en Magdalena de Kino, Sonora, el 10 de febrero de 1950 en un hogar feliz de un pequeño pueblo, tranquilo, muy cercano a la frontera con los Estados Unidos por el camino a Nogales.

“Cursó sus estudios primarios, secundarios y preparatorios en escuelas públicas de su ciudad natal. Fue un niño muy aplicado que al terminar el sexto año de primaria destacó y fue seleccionado para viajar a la capital de la república a saludar al Presidente Adolfo López Mateos junto con las y los estudiantes de más altas calificaciones del país. Desde los diez años mostró predilección por la oratoria y la declamación. Su formalidad asombraba e imponía.

“Fue, además, en su adolescencia, un valiente pero centrado dirigente estudiantil y un auténtico y respetado líder juvenil en su pueblo. Su precoz madurez y sus inquietudes lo llevaron a incursionar en la única estación de radio que había en ese entonces en Magdalena, al conducir programas de música grabada y poesía declamada por él mismo.”

Más adelante se rescata un momento importante dentro de la formación como líder de Colosio en su escuela Preparatoria l:

“En 1967, siendo Presidente de la Sociedad de Alumnos de su Escuela Preparatoria tuvo su estreno político que lo llevó a iniciar su largo e intenso camino hacia la difícil y tremenda política mexicana, pues en pleno periodo diazordacista “el centro” decidió seleccionar a Don Faustino Félix Serna como candidato del Partido Revolucionario Institucional al gobierno de Sonora. En aquel entonces el aspirante más popular para el cargo de Gobernador era el Licenciado Fausto Acosta Romo, a la sazón Subprocurador General de la República al lado de Don Antonio Rocha Cordero, el gran abogado potosino que inició el gobierno del Presidente Gustavo Díaz Ordaz como Procurador y más tarde pasó a gobernar San Luis Potosí.

“El inquieto y sensible bachiller Colosio fue impactado de inmediato y sus ánimos se intensificaron a favor de Acosta Romo y en contra de lo que consideró una imposición para suceder al gobernador de Sonora, Luis Encinas Johnson.”

La respuesta de la sociedad fue de rechazo a la imposición:

“Se calentaron los ánimos en todo el Estado y se concretó la determinación surgida en la Ciudad de México, con métodos legales pero sin la adecuada sensibilidad política y con algo de represión y violencia que llegó al uso de la fuerza pública, pues la policía y el ejército intervinieron. Para apaciguar los ánimos alterados se constituyó un grupo de corte fascistoide llamado la Ola Verde que jefaturaba el Delegado General del CEN del PRI, el mexiquense Guillermo Molina Reyes. El joven líder estudiantil, Hilario Valenzuela Corrales, hoy funcionario de la Sagarpa, oriundo de Empalme pero radicado en Hermosillo, se había erigido como líder de los estudiantes universitarios y se había levantado en rebelión abierta formando el grupo político estudiantil al que la gente llamó Los Aguiluchos y al que Colosio se sumó desde la Escuela Preparatoria Regional Norte de la Universidad de Sonora, ubicada en Magdalena de Kino.”

La participación del joven Colosio en ese grupo no duró mucho tiempo. Su padre, presocupado por la escalada de violencia, un buen día se presentó en las instalaciones de la Preparatoria y llamó a su hijo. Así lo cuenta Galindo Quiñones:

“Una noche de aquel 1967, casi a las ocho, llegó un hombre firme y decidido, de voz fuerte, a las puertas de la Escuela Preparatoria de Magdalena a buscar a Luis Donaldo; se trataba de su respetado padre, don Luis Colosio Fernández, quien  laboraba en el área de contabilidad de una empresa empacadora de carne propiedad de empresarios estadunidenses, instalada en la región conforme el Plan Marshall de los Estados Unidos. El joven Colosio, quien se encontraba en la azotea del edificio preparatoriano, con antorchas encendidas, acompañado por un grupo de jóvenes que lo seguían, a un grito sonoro de Don Luis bajó corriendo con algo de susto pero también con determinación y espíritu de búsqueda e indagatoria, vestía pantalones de mezclilla con la marca Levis Strauss en la cintura trasera y camisa a cuadros rojos, con él bajaron corriendo otros seis estudiantes, y al llegar a la puerta central justo al salir preguntó el dirigente: “¿Qué pasa papá? ¿Para dónde va?” Le infirió a su padre al ver la maleta que Don Luis llevaba consigo, y el hombre de Cucurpe, sereno pero con firmeza, le respondió con la misma energía con la que el hijo lo cuestionó: “No hijo ¡Yo no voy de viaje! ¡El que va a viajar eres tú! ¡Te vas a ir a Culiacán por un tiempo, mientras pasa esta borrasca!, ¡Ya estuvo bueno, ya basta!”

 

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