Colosio matizó discurso sobre independencia del PRI

Al reunirse con legisladores, dijo que la autonomía del partido no significaba declararle la guerra al gobierno; criticaba el Hoy No Circula, que impulsó Camacho Solís

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10/03/2014 05:51 Andrés Becerril
Luis Donaldo Colosio se reunió hace 20 años con senadores, diputados y asambleístas. En la imagen, Fernando Ortiz Arana, María de los Ángeles Moreno y Emilio González.
Luis Donaldo Colosio se reunió hace 20 años con senadores, diputados y asambleístas. En la imagen, Fernando Ortiz Arana, María de los Ángeles Moreno y Emilio González.

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de marzo.- Cuatro días después de su discurso en el Monumento a la Revolución, el jueves 10 de marzo de 1994, Luis Donaldo Colosio tuvo que matizar  su dicho sobre la independencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) frente al gobierno para acabar con toda presunción de un partido de estado.

Pero no solamente eso, en entrevista con  José Gutiérrez Vivó, Colosio criticó acremente uno de los programas estrella de la administración de Manuel Camacho Solís, el Hoy No Circula, que llevaba entonces cinco años; comenzó en 1989.

“Tenemos necesariamente que analizar los programas y erradicar demagogias como, por ejemplo, en el Hoy No Circula, que fue contraproducente, a mi juicio, porque aumentó el número de vehículos circulando en la Ciudad de México y esto todo mundo lo sabe”, dijo

El candidato presidencial del PRI polemizó sobre las medidas que se habían tomado en la Ciudad de México para abatir la contaminación de ésta. “Creo que tenemos que atacar también de frente y de raíz la corrupción que hay en los centros de verificación, ahí es donde tenemos que poner el énfasis. Tenemos que invertirle más también al Metro”, dijo.

Las reacciones no se hicieron esperar, asambleístas del Partido de la Revolución Democrática saltaron de inmediato. Pablo Gómez, entonces coordinador perredista en la Asamblea de Representantes, dijo que “la implementación de dicho programa se debió a la demanda ciudadana y a que no existían otras alternativas en ese momento en que le permitieron al gobierno enfrentar el problema de contaminación en la ciudad”.

Hoy hace 20 años, los medios de comunicación registraron que al reunirse con 400 senadores, diputados y asambleístas, el candidato del PRI a la Presidencia de México declaró que la autonomía de ese instituto político no significa declararle la guerra al gobierno como algunos quisieran o algunos lo han interpretado.

“No, por supuesto que con el gobierno lo que queremos es comunicación política, como todo partido, pero sí queremos una clara diferenciación de cuál es el papel que le toca desempeñar al gobierno y cuál es el papel que le toca al partido político al que pertenecemos”, dijo Colosio.

Según Colosio, la autonomía a la que se refirió en el aniversario 65 del PRI, y que dio mucho de qué escribir y hablar en los corrillos políticos, era que ésta se tradujera en que en los procesos electorales, el gobierno garantice la imparcialidad, la objetividad y la aplicación firme de la ley.

En el desayuno, en el cual estuvieron Ernesto Zedillo Ponce de León, su coordinador de campaña, y el líder nacional priista, Fernando Ortiz Arana, el sonorense insistió: “Nuestro camino, pues, es el de afirmarnos como un partido en competencia; nuestro camino es el de afirmarnos como un partido con autonomía frente al gobierno”.

Ese 10 de marzo de 1994, Lorenzo Meyer escribió en Excélsior un artículo que tituló Supervivencia del pasado: “El PRI acaba de cumplir 65 años de monopolizar el poder, es este, por tanto, un momento para preguntarse: ¿Quién es realmente el que está fuera de su tiempo histórico? ¿Quién es nostálgico del pasado? ¿El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), como han asegurado algunos, o el viejo régimen de partido de Estado contra el cual se levantaron los nuevos zapatistas.

“Sin las acción decisiva del EZLN ­—catalizador de la exigencia democrática de un sector social más amplio—, probablemente hubiésemos llegado a agosto con una Secretaría de Gobernación controlando la acción global de este gobierno en materia electoral según las recetas del pasado. Hoy, tras y gracias al levantamiento chiapaneco se abre la posibilidad de que la naturaleza del proceso electoral de agosto sea distinta, moderna”, apuntaba Meyer en esa colaboración.

En las páginas editoriales de El Periódico de la Vida Nacional, Edmundo González Llaca, publico hoy hace 20 años una colaboración que tituló Colosio, autocrítica priista. Lo empezó así: “Primero lo acusaron de tímido. Después de lo que dijo el domingo, de temerario; antes de triunfalista, ahora de autodenigrador, antes de eufemística, ahora de ser demasiado crudo; antes le dijeron ‘dependiente’, hoy lo señalan como ‘parricida’. Ser candidato del partido mayoritario es andar siempre como el cohetero. En fin, son los tributos de una sociedad más libre, plural y democrática y no hay por qué desgarrarse las vestiduras, sino simplemente —como priista—, procurar ponderar las
críticas”.

González Llaca, escribió en ese artículo que algunos comentaristas políticos habían acusado al expresidente del PRI de un extraño ataque, por lo demás oportunista de democratización. Han señalado como prueba de ello que el candidato, cuando estaba al frente del partido mayoritario, no había hecho tan duro diagnóstico.

El doctor en ciencia política en la Sorbona de París y articulista de Excélsior durante 24 años, recordó en ese texto que en 1989, durante una reunión de trabajo con motivo de la XIV Asamblea del PRI, Colosio dijo: “se ha vuelto indefinida e insegura nuestra posición en las relaciones con los gobiernos, la administración, los partidos y la ciudadanía. Como partido en el poder, nos convertimos por momentos en voz del gobierno; ahora la sociedad quiere conocer la posición del partido frente a sus problemas, por eso desde hoy nuestro reto es convertir la voz de la sociedad en acciones de gobierno. Para ello es decisivo tener voz propia”.

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